Por fin, las ludotecas

Hacía días que esperábamos empezar a trabajar. En alguna que otra cena ya habíamos dicho que estábamos “ansiosos” por empezar a ver ludotecas, niños, juegos y demás. Con la ludomóvil, las primeras visitas a San Martín, Chiclayito, Santa Júlia, Santa Rosa, etc., parece que nos empezamos a hacer realmente una idea de lo que hay aquí.

Como el otro día le comentaba a Marta, creo que en estos 14 días que llevamos en este mundo ya he aprendido más sobre niños, práctica educativa, contacto humano, adaptación y convivencia y cualquier otra cosa que se le parezca que lo que haya podido aprender en 3 años de prácticas reglamentarias. No tengo ni idea de lo que habré aprendido en las veintinosecuantas semanas que nos quedan.

Los niños con los que tenemos que trabajar, recuerdo que, entre otras muchas cosas que nos comentaron, nos dijeron que tenían un déficit afectivo muy grande, pero nada imaginable hasta que no llegas aquí y lo vives en carne propia, por lo menos desde mi punto de vista. Tampoco es que mis experiencias anteriores hayan sido muy ejemplificadoras o significativas desde esta perspectiva, pero aquí en 5 minutos empiezas a ver lo que les falta a estos pequeños y pequeñas, que creo que, sobretodo, es mucho cariño y muchas risas.

Los impresionantes y largos seis meses que iban a ser se me están empezando a hacer cortos, pero tampoco hay que preocuparse ahora, mejor es disfrutarlo y aprender lo máximo posible, las penas ya llegarán tambien en su momento. Creo que esta es la segunda decisión repentina acertada de mi vida “adulta”; la primera fue hacer la carrera que he hecho.