Ecuador - 4. Una mañana en el CEPA 1
Viernes, 15 de Febrero, 2008 a las 22:16 por Aarón (Ideas, León Dormido, Sensaciones)
Después de una noche destemplada y con bastante frío me despierta Vini a las 8:15 en punto. Nos preparamos para desayunar los 4 (David se ha ido de madrugada a pasar el fin de semana fuera) un batido de plátano, un poco de pan con mermelada y mozzarela y un “agua aromática” (un té). A las 9 ya estamos listos para ir al CEPA y conocer de cerca la propuesta educativa que ahí se da.
Llegamos al edificio y ya llegan las mamás con sus hijos. Rebeca espera en la puerta alegremente. Ya conozco a Diego y Melani, los hijos de Ignacio y Estefanía, creo, pero aún hay gente que no reconozco.
Liliana me pasa un pequeño documento con las normas básicas de la casa, del funcionamiento del CEPA, etc: no fumar, pedir permiso a un niño si queremos observarlo detenidamente, regresar los materiales al lugar donde estaban, no llevar celulares o cámaras fotográficas, no malograr voluntariamente el material y unas cuantas reglas más de sentido común.
Lo primero que me presentan es la planta inferior, el espacio para niños de 3 en adelante: rincón de cálculo, sensorial, de motricidad, de cuento, de cocina, de pintura, de tienda, de experimentación, de juego simbólico… todos los materiales que aquí se encuentran invitan a la manipulación, al trasteo, a la exploración sensorial y vivencial, etc. Todos los materiales aparecen ordenados y preparados para ser utilizados por quien venga.
No nos detenemos mucho en este espacio y subimos a la parte superior del edificio, donde ya encontramos materiales para niños de 8 en adelante, aproximadamente. En esta zona encontramos infinidad de material estructurado y no estructurado relacionado con cualquier ámbito de interés que podamos encontrar.
El rincón de lectoescritura destaca por la impresionante cantidad de fichas, tarjetas, indicaciones, propuestas e ideas lingüísticas que hay. Juegos de relación simbólica, de imagen-palabra, de completar palabras, de relacionar objeto con su función, de animales, astronomia, vida cotidiana, etc.
Me llama especialmente la atención un juego llamado “lük”, consistente en una serie de fichas con un número en una cara y un color y figura detrás. A medida que relacionamos las tarjetas lingüísticas entre sí (en el caso que he visto, por ejemplo, una imagen de una linterna había que relacionarla con otra tarjeta que indicaba “hace que los fantasmas no te pillen por sorpresa”), nos va mostrando la disposición de las fichas en la cuadrícula. Cuando acabamos el juego comprobamos si todo es correcto si al invertir las fichas nos aparece un dibujo simétrico y ordenado. De otra forma nos indica que hay algún error.
Juegos de memoria, de relación de señales de tráfico con su función, de ordenar imágenes e inventar una historia, y un sinfín de posibles ideas para trabajar la lengua. Alfabetos en mayúscula, minúscula y tipos de imprenta, letras Montessori en relieve para estimular sensorialmente, tampones con letras a modo de pequeña imprenta casera, etc…
El rincón de cálculo cuenta con otro sinfín de materiales estimulantes y atractivos: juegos de pesos, balanzas, planchas fraccionadas y cientos de piezas que nos ayudan a comprender la lógica de los quebrados. Unidades, decenas, centenas, miles de madera, un diezmil a escala, así como un cienmil y un cubo representativo de un millón de unidades, que está colgado en la entrada del espacio; ábacos de todos los colores, funcionamientos y orígenes, cadenas numéricas para comprender los volúmenes cúbicos, tarjetas con operaciones para desarrollar en un ábaco, como 651.423 / 5.881 (o algo así), alguna propuesta de raíz quinta, bolas de colores que simbolizan la unidad, la decena, etc., planchas perforadas donde realizar operaciones lógicas, alfombras y cadenas para jugar a las operaciones, más juegos de lük basados en el cálculo y las operaciones aritméticas…
Esto es un paraiso sensorial, un estímulo constante que no puede dejar indiferente a nadie y que te invita profundamente a estar despierto mentalmente, a probar y probar y probar…
Un rincón de manualidades con cuentas, hilo y muchos más materiales para confeccionar productos. El espacio de cocina, que no es como el del Pesta, con materiales adecuados a su edad, con mobiliario Montessori, si no que con el traslado al León Dormido, tuvieron que ubicar el CEPA en una casa que abandonó una familia alemana perteneciente al proyecto, y la cocina existente es para adultos. El espacio de cocina para los niños, mientras no se destine un espacio concreto para ellos, consiste en la posibilidad, una vez a la semana, de ayudar a las familias a hacer las comidas.
El rincón de teatro y disfraces, con todo tipo de disfraces, cortinas y biombos, marionetas de calcetín… un pequeño rincón de música con instrumentos Orff, flautas, armónicas, etc., y un rincón de lectura con cuentos, libros, etc., donde cada día una familia diferente se encarga, a las 11:30, de leerles un cuento a los niños que quieran. Los viernes, además, hay programada una “clase” de música, también voluntaria. Hoy, por ejemplo, he podido escuchar como tocaban “el cóndor pasa” con las flautas dulces.
Después de un breve descanso para desayunar a las 10:30 hemos estado jugando Camila y yo al mangala (diferente normativa a la que conocía), a un juego de tablero y a las damas chinas. He tenido que dejar a medias una cruz del diablo (o algo así), porque me ha sido imposible montarlo… Liliana sí que sabe, así que ya lo montaremos el lunes.
Conversando con Lili sobre el oríden del nombre del proyecto me comenta que el León Dormido es una pequeña loma en lo alto del monte donde estamos que tiene forma de león recostado, y de ahí el nombre, por la ubicación geográfica del proyecto.
Durante el almuerzo conversamos sobre la mañana y los planes para la tarde. Olga, al salir del CEPA me comenta si podemos bajar juntos con Vini a Pifo para ir al internet. Después de comer bajamos con él y otra señora hasta La Línea, donde cogemos un bus hacia Pifo.
Una vez allí buscamos un internet y lo encontramos rápidamente. Nos habían dicho que en los pueblos era poco fiable la conexión, pero hemos encontrado una cabina con 20 ordenadores, rápidos, modernos, con mucho software de edición y ofimática y con una conexión a internet más que aceptable. Cuánta diferencia con respecto a Perú… internet lento, máquinas lentas y mal equipadas… Realmente tristón, y tristón tambien el que ahora esté pensando en eso…
Despues de una dos horas y media de teclear lo de la libreta y conversar sobre el proyecto con Xenia me vuelvo hacia el León en busca de Olga, que se suponía en el CEPA 1 repasando material, ya que se había adelantado desde Pifo para aprovechar la tarde.
En el CEPA no encuentro a nadie, así que miro en el Tambo si alguien me echa una mano, pero nadie la ha visto. Cuando vamos de camino a casa de Ignacio, donde están acabando la obra de una ampliación de la casa para alojar visitas vemos a Olga que sale del CEPA, pero de la parte inferior, el kinder, cuando yo había mirado sólo arriba.
Aquí ella, Javier y sus hijos ya se van a descansar pero yo prefiero tomar nota de los materiales que hay en el CEPA, así que me prestan la llave y paso un buen rato haciendo “inventario” de los materiales que se pueden encontrar en el rincón de manualiades, de juego, de música, de teatro…
El rincón de calculo y el de lectoescritura, por el volúmen de material y por la falta de luz, quedan aparcados para otro dia. Algunos materiales eran “de esperar”, o por lo menos me los podía imaginar, pero hay muchos otros que desconocía (y desconozco). Por ejemplo los “lük” me parece una herramienta excelente, así como los “paletti”, aunque estén en alemán y a veces, cuando son trabajos de lectura, se dificulta un poco, también pienso que es un material muy interesante y bien elaborado.
Podría pasar horas y horas haciendo operaciones con los lük, las cuentas, cadenas, cubos y alfombras de cálculo, y si alguien me enseñara a utilizar un ábaco procuraría estar días resolviendo divisiones de 5 cifras…
Cuando ya ha quedado poca luz voy al Tambo a devolverle la llave a Olga. Están todos los de su familia y me enseñan el edificio. Conversamos un rato sobre el proyecto, el viaje, el jet-lag… de todo, vamos.
Olga me comenta por la tarde, de camino a Pifo, que unos amigos suyos de Irún ahora tienen problemas con la justicia por el tema de la educación de sus hijos, que no habían ido a una escuela formal… Me comenta también que parte del problema o la solución radica en el inspector educativo o de servicios sociales que te toca… hay quien es expedientado por no tener matriculados a sus hijos pero luego en una investigación se constata que los padres no descuidan a sus hijos si no más bien todo lo contrario… también puedes cruzarte con un inspector intransigente y que te complique la vida, es cuestión de azar, como quien dice.
De regreso a casa conversamos con Lili sobre anteriores visitas a su casa, sobre las reuniones semanales (la de hoy de necesidades) y de muchas otras cosas relacionadas con el proyecto, como la financiación y fondos para materiales, la implicación de las familias en el antiguo Pesta, etc.
Después de cenar jugamos con Camilia y yo a varios juegos de lápiz y papel: el cinco en raya, el conecta 4 y el de hacer cuadraditos. Camila me pide expresamente que le enseñe juego para jugar con su papá, y me alegra ver cómo tantea el juego y va tropezando y al mismo tiempo encontrando estrategias casuales que le permiten mejorar su juego. Lo veo sobretodo en el cinco en raya y en el de cuadraditos, porque nos lleva más tiempo hacer una partida.
Otro día completo y largo, bien aprovechado y ya habiendo visto algunos materiales. Necesitaré años para aprenderlo todos, pero con paciencia puedes aprender a sacarle el jugo a todo…
Mañana será otro día… y la verdad es que me costará volver a Piura después de todo esto… a ver si por lo menos encuentro en la carpintería algún material interesante para llevarme para las ludotecas. De hecho me llevaría todo el CEPA, pero es impracticable e incómodo de llevar a cabo, así que mejor consideramos otra posibilidad más realista…
¡Buenas noches!
