Ecuador - 7. Mañana tranquila, tarde tormentosa
Lunes, 18 de Febrero, 2008 a las 23:35 por Aarón (Ideas, León Dormido, Sensaciones)
Después de desayunar vamos temprano al CEPA 1. Hoy toca asamblea de niños. En ese espacio se exponen dudas, quejas, sugerencias de todo tipo. Me confío pensando que la asamblea será tarde, a media mañana, quizá, y subo arriba a seguir con mi exploración de materiales de la zona de cálculo. Cuando bajo al rincón de música ya están en asamblea, así que, por no molestar e interrumpir me voy a mirar materiales en el kinder, que todavía no lo he hecho un buen vistazo.
Aquí encontramos mucho material sensorial y motriz. Son los dos rincones más desarrollados. El rincón de cálculo y el de lectura son pequeños, todavía no están en una etapa de la vida en que se interesen específicamente en esos dos ámbitos, pero aún así se les ofrece un material concreto para ello.
Dentro del rincón sensorial podemos encontrar muchos materiales comparativos: de comparación de medidas, volúmenes, pesos, sonidos, formas, tacto, etc. Hay varios kaleidoscopios, unos cuantos rompecabezas, de diferentes lógicas, unas propuestas motrices de trasladar objetos con pinzas de un envase a otros, con varias medidas diferentes.
En el rincón de motricidad hay varios juegos de construir y diseñar circuitos: en madera, con raíles, para trenes; unos cubos de madera con huecos para pasar una bolita; unas piezas modulares de plástico también para elaborar un circuito para una bolita; un tren eléctrico de Lego, unos cuantos juegos de construcción tipo Meccano en aluminio, hierro, madera, plástico, con engranajes, propuestas de diseños, etc. La lástima es el espacio, en este caso concreto muy limitado y pequeño para todo el material que se puede desarrollar: si hay más de dos personas trabajando en actividades diferentes ya se incomodan unos a otros.
Una vez arriba de nuevo converso con Rebeca sobre materiales, me dará un día de estos alguna explicación, introducción a los 4 materiales básicos que tienen en el rincón de cálculo, al estilo de los cursos que tienen en todo el mundo. A ver si mañana encontramos un momento para ese pequeño taller de materiales que parece muy interesante. A continuación conversamos sobre el personal de la escuela, cuando todavía existía el Pesta. Unos 17 o 18 “profesores”, uno para cada ambiente y un par de “itinerantes”, que apoyaban donde hacía falta. Cada semana rotaban por los diversos espacios y ambientes.
Después del desayuno de media mañana sigo un rato en el rincón de juegos, peleándome con solitario chino hasta que… ¡¡por fin!! no sé cómo, pero he conseguido dejar una sola bola en el centro… no me lo creo, seguro que me he equivocado, porque me sorprende muchísimo. Recreo lo que ya había hecho y compruebo que es correcto… no me lo creo. Vuelvo a poner las bolas e intentarlo y funciona… ¡qué placer! después de horas y horas, por fin funciona, por fin he conseguido acabarlo. Ahora toca pelearse con la cruz del diablo… después de estudiarla detenidament creo que me atrevo a desmontarla y probar. Me lleva 5 minutos montarla, pero no sé si con las piezas por separado sería capaz de montarlo…
Más tarde aparece Diego, cuando juego a un rompecabezas lógico de quitar un coche de un aparcadero. Entre los dos resolvemos varios rompecabezas, y aparece uno de los hijos de Ignacio y entre los tres intentamos resolver uno. Diego va aprendiendo el código de la parte posterior de las tarjetas, donde se explican los pasos para resolver las propuestas de rompecabezas de la parte anterior.
Ahí acabamos de jugar y nos volvemos a casa a comer. Empiezo una segunda pulsera de tela, pero esta vez voy a intentar invertir el sentido de las V para crear diamantes (<<>>) y cruces (>><<). Y después de unos cuantos intentos por fin me aclaro y encuentro la técnica, invirtiendo el sentido de los nudos: para hacer las V empezamos desde afuera hacia adentro, hasta encontrar los hilos de los extremos en un nudo central. Para que la forma sea invertida debemos hacerlo justo al revés, partiendo del centro hacia el exterior.
Después de comer Vini me lleva hasta la Linea para ir a Pifo a buscar un internet para mirar el correo e intentar hablar un rato con Xenia.
Tres horas y media de charla con ella, sobre nuestro futuro, sobre las cosas que he empezado a ver aquí y en Piura que ella todavía no conoce y, en cierta forma, le da miedo. Siempre dan miedo los cambios grandes, y más cuando te plantesa algo que afecta globalmente a tu vida, no sólo en un aspecto o pequeña cosas. Pero tampoco hay que cerrarse puertas y realidades, por eso espero que vengamos los dos más adelante al León, yo para seguir tomando nota de lo que se hace aquí y ella para que conozca y se haga una idea desde la experiencia.
Una vez en la Linea, pese a la lluvia, decido subir caminando hasta el León, lo que me lleva exactamente 29 minutos, los últimos 5 de los cuales en plena oscuridad.
Cuando llego a casa me ducho y conversamos con Lili al pie de la chimenea sobre esos grandes cambios en la vida, los miedos, etc., el porqué salí del departamento donde estaba, y más cosas, todo mientras sigo con la segunda pulsera, hasta que la acabo y ya empiezo a hacer la tercera, en tres colores en vez de 4.
Y después de cenar sin Vini, que llega tarde de la tienda de informática donde ha llevado su Mac para tratar de repararlo, conversamos brevemente ya que mañana me levanto a las 5:30 para ir a una minga en Cotacachi, donde hay un compañero, Miguel, que está habilitando un CEPA para sus hijos, ya que decidió romper radicalmente con la escolarización de sus hijos y dedicarse personal y completamente a su educación.
Y ¡suk! ¡tukurrikisikiyaqui! ![]()
