Ecuador - 8. Minga en Cotacachi

Me tengo que levantar a las 5:30 para estar a las 6 bajo el CEPA 2, de donde saldremos hacia la minga de trabajo que hay en Cotacachi, al norte de donde estamos. Como siempre, me duermo y vuelvo a la realidad a las 5:59, con lo cual me visto rápidamente y salgo escopeteado hacia allí, donde ya esperan Edgar, Esperanza, Osvaldo y Juan. Al poco llega Ignacio y ya nos podemos ir, sobre las 6:15.

A medio camino hacemos una parada para desayunar, y, ¡vaya desayuno de camionero! café, jugo, pan con queso, dos huevos y un plato con arroz, papas, ensalada y carne estofada. Seguimos el camino conversando sobre la importancia de ir documentado porque en un control si te piden los papeles, pasaporte, etc., y no los tienes, te pueden encerrar, o incluso deportar, si pasan los días y no consigues tu documentación. Una multa puede ser de hasta 1500 dólares, si has requerido un abogado, aunque lo normal está entre 250 y 300 por andar sin documentos. En los controles de carretera es frecuente que te detengan para revisar la documentación, y yo no sabía nada de esto y no siquiera ando la copia del pasaporte… como que si nos para la policía directo al calabozo, y de allí ya veríamos lo qué…

Por suerte nadie nos para y ya llegamos al pueblo de Cotacachi donde tenemos la minga. Conozco a Mauricio, que ha venido en su coche con los Nuín y también a Miguel, el padre de familia para quien vamos a ayudar a construir el CEPA para la educación de sus hijos. Ahora ya tiene espacios habilitados dentro de su casa, pero ésta es pequeña, y le ocupa prácticamente todo el espacio, así que se está invirtiendo en ampliar su casa para trasladar el CEPA a un espacio adecuado. Miguel llevaba a sus hijos a una escuela tradicional, mientras iba conociendo las propuestas del Pesta, hasta que un día se plantó: “a partir de mañana ya no vais al colegio”; y así fue. Desde entonces la Fundación le ha dado el apoyo necesario para implementar su CEPA en casa, y por ello estamos hoy aquí.

Pronto, después de las presentaciones, nos ponemos en marcha con el trabajo. La estructura de pilares y el techo ya están listos, así que, antes de entablar el suelo se requiere poner las vigas que serán la estructura del piso.

Nunca he trabajado la madera, pero a fuerza de ver e intentar con el formón y el martillo desbastar la madera van saliendo cosas. Un rato de trabajo y ya empezamos el refrigerio, consistente en un poco de maiz, unos chochos (una especie de legumbre) y una limonada. Y otra vez a la carga. De las 21 que conforman la estructura del suelo ya hay instaladas 4, y a lo largo de la mañana y después de comer ponemos 10, así que quedan todavía 7 para una posterior ocasión.

Comemos todos juntos una rica ensalada, aguacate, patatas cocidas, cuy (conejillo de indias) asado y jugo de piña, además de una sopa de harina con mote para acompañar.

Después de comer seguimos un rato trabajando hasta que Mauricio piensa en volver para que no les pille la noche en la carretera. Cual es mi sorpresa cuando resulta que ya no tengo espacio en el coche, y, no sólo seo, si no que los que se quedan (Osvaldo, Juan e Ignacio) lo hacen ¡¡hasta mañana por la tarde!! no puedo creer que me vaya a quedar ahí colgado así. Nadie me dijo que la minga era de dos días, porque si lo llego a saber seguro que no me largo tan rápido a la aventura.

Finalmente, como el coche de Marui es una camioneta 4×4, habilitamos el toldo posterior y nos instalamos ahí Edgar y yo para la vuelta, con lluvia y mucho frío. Durante las más de dos horas de trayecto conversamos sobre el proyecto, cómo llegó él a aquí, y cómo yo también he llegado, el problema del modelo educativo actual, y, hablando, todo nos lleva a la incongruencia de un modelo económico despiadado y brutal como es el capitalismo aberrante que nos gobierna.

Llegamos tiritando y mojados al León, el fin de la subida no parecía llegar nunca, además que el frío provocaba que tuviéramos más ganas de orinar de las normales.

Una vez en casa comentamos la mañana y la tarde con Lili mientras acabo una pulsera más. A las 8 escuchamos kalimán y estamos ya para cenar. Y después de cenar hacemos intercambio de música entre la que tienen David y Vini en su Mac y la que tengo yo por mis carpetas del mp3. Básicamente ellos se copian todo lo que tengo de Glass y Sambas y yo me agencio Adiemus, algo de Jazz, algo del Cirque du Soleil, etc…

Y un día más de aventura ecuatoriana

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