Reflexiones (III)

Anteayer llegué de nuevo a Piura, después de un “merecido” (con la consiguiente porción de modestia) descanso vacacional de unas semanitas por Perú.

La verdad es que ya necesitaba un descanso: las últimas semanas habían resultado bastante estresantes en cuanto a actividades y sobretodo en cuanto a actitud con respecto a la ludoteca.

Como ya dije en mi anterior mensaje al respecto, la visita al León Dormido ha sido un arma de doble filo: me ha presentado una alternativa real a las formas de vida habituales y ha reforzado mi convicción en enfrascarme en uno de esos modelos “no convencionales”. En concreto el del León era como una explicación viva de lo que siempre he soñado: un lugar tranquilo para vivir con mi familia y con mis hijos, donde dedicarme a ellos sin grandes preocupaciones (dinero, tiempo, hipoteca, etc.) y poder disfrutar de la vida como ya nos hemos olvidado en las culturas occidentalizadas y globalizadas.

Al mismo tiempo, en cuanto a lo educativo, también me ha hecho convencer de que el sistema actual (en España y en la mayor parte del mundo, por no decir en todo el mundo) no es adecuado para formar personas: viniendo de una sociedad recientemente tecnificada, los sistemas educativos pretendían preparar trabajadores cualificados para esas grandísimas fábricas textiles, automotrices, eléctricas, etc. que iban apareciendo y creciendo. Como ya sabemos, el trabajo en estas fábricas era en cadena y cada trabajador tenía una función muy precisa en su punto de la cadena, realizando un trabajo mecánico y repetitivo. El sistema educativo desarrollado en torno a esto, pues, está claro: mecanicista y memorizante. Dentro de ese sistema económico no era importante que las personas se desarrollaran plenamente en sí mismas, si no que fueran unos buenos individuos productores para las fábricas, así que el concepto era bastante concreto. Aulas con 30, 40 o 50 alumnos, todos uniformados (cosa que en latinoamérica aún dura de forma generalizada), mesas mirando al frente (como en sus puestos de trabajo, todos codo con codo), ejercicios de memorización y repetición, etc. Ahora nos encontramos en otro tipo de sociedad, donde se reclaman personas con capacidad para aprender toda la vida, personas creativas e imaginativas que, con ese sistema uniformizador no se pueden desarrollar, así que las escuelas están “empezando a cambiar”, pero no se ha perdido de vista el aula, los espacios definidos y la concreción de contenidos por parte de pedagogos y pensadores que “creen” que tal o cual contenido es el adecuado para los alumnos.

En el León, después de toda la experiencia y práctica constatan de una forma natural que los seres son capaces de desarrollarse a sí mismos (así como un pájaro aprende a volar sin que su madre esté empujándole a que lo haga, por poner un ejemplo), y tan sólo hay que proporcionarles un entorno adecuado y la compañía necesaria. Cada individuo sabrá, naturalmente, encontrar su camino en el mundo y su mejor forma de desarrollo. Es bastante difícil pensar que, teniendo las capacidades y estructuras mentales más versátiles y complejas de todo el mundo animal a todos nos sirva con el mismo tipo de educación, los mismos contenidos, los mismos programas, etc. Se entiende que esta complejidad hace crecer la variedad de forma de aprendizaje, y es por esto que los del León han decidido ofrecer a sus pequeños una cantidad inmensísima de materiales de todo tipo, a su alcance, y que ellos decidan qué quieren hacer en cada momento, para que se desarrollen plenamente y de la forma que, de una forma natural, es más adecuada para su organismo.

Quizá es un concepto difícil de digerir, teniendo en cuenta que el 99% de nosotros somos producto de ese concepto de escuela tradicional, y si no vemos un aula, un profesor, exámenes y una evaluación con nota (aprobado, suspendido), ya nos asustamos y creemos que quienes opinan lo contrario están locos.

Pero también veo que, después de estar estudiando magisterio durante estos tres años (que son pocos, para mi gusto, como para estar preparado con garantías, para salir ahí delante de esos 25 o 30 pequeños y estar a la altura), siempre había sentido que algo fallaba y que había algo que no me gustaba del sistema y que no sé muy bien que era. Haber pasado por Ecuador me ha confirmado el descrédito que me refieren los modelos tradicionales de escuela y que reafirman cada vez más mi creencia en un modelo alternativo que crea de verdad (resaltando esto último) en los procesos naturales de crecimiento y desarrollo de las personas (lo que ellos llaman procesos de vida).

Lo que pasa es que después de toda esta invasión de aire fresco en mis pensamientos e ideas, volver a Piura, donde la situación está relativamente estancada, a remolque de las circunstancias de la organización y de los planes educativos (muy) tradicionales que tienen que aguantar los niños, donde las ludotecas (en mi caso sobretodo en Primavera) parece que nunca progresan realmente, y a mi parecer, casi todas están condenadas a la desaparición en cuanto Ñari deje de apoyar económicamente y con sus trabajadores… es un jarro de agua fría. Para mi la vuelta fue desalentadora, después de haber visto una alternativa real de desarrollo, volver al modelo antiguo, y pensar en la comparación de Xenia de “los educadores sociales arreglamos lo que estropea la escuela” y convertirla en “en la ludoteca intentamos reconstruir lo que la escuela destruye”…

Empecé a mirar más adelante que propiamente en la ludoteca. Me quedaba un mes y pico de prácticas, y más que pensar en las actividades con los niños, que sería algo efímero, creo que inconscientemente empecé a centrarme más en el espacio: pintamos el exterior de la ludoteca con juegos de calle, llenamos las mesas de juegos de mesa que quedarían “por siempre” en esas mesas, con Juanjo empezamos a valorar la necesidad de estructurar adecuadamente el espacio para poder aprovecharlo mejor, más que centrarnos exclusivamente en las actividades.

Pero al mismo tiempo ayuda muy poco el espacio donde está ubicado esa ludoteca: polvo y arena siempre presentes, perdiendo el tiempo de una forma absurda limpiando cada día, como una hora o así, no tenemos agua, no tenemos electricidad, no hay espacios definidos y separados (como en Chiclayito), etc.

Si le sumamos todos estos factores ya de por si desconcertantes a los planes que empezábamos a desarrollar Xenia y yo para el futuro (la ludoteca-escuela que pensamos crear, la organización de apoyo a las ludotecas de Piura, etc), las últimas semanas en Primavera fueron bastante de desidia, dejando en otros el “estar ahí”, y yo más bien refugiándome en eso que comentaba de adecuar el ambiente.

No sé exactamente porqué me pasó todo esto, pero sí sé que, a mi vida en general le vino muy bien la visita a Ecuador, pero a mis prácticas en Piura no le ayudó demasiado. Espero por lo menos que esta experiencia sirva para reorientar un poco el trabajo que se está haciendo en Ñari y presten atención al principal foco con el que hay que trabajar para conseguir realmente algo a largo plazo: las familias. Son éstas las que van a tener a sus hijos siempre, y son ellas los modelos a seguir y que seguirán los niños. Si no trabajamos de verdad con las familias será muy dificil conseguir resultados a largo plazo en la ludoteca, porque ésta son 5 o 6 horitas semanales, y el resto están entre la escuela, que ya hemos visto que no es una influencia del todo adecuada, y la familia, que en estos asentamientos, en la mayoría de casos, no es tampoco un buen ejemplo.

Sea como sea, la mayor parte de mi pensamiento había pasado de estar bastante centrado en el trabajo en las ludotecas, a pensar actividades, a crear mis materiales para el rincón de música, en definitiva, a estar ahí; para pasar más bien a pensar en unos proyectos más integrales y más completos que empezaría a desarrollar de una forma u otra en cuanto llegara a España (también con respecto a Primavera y Piura, es decir, no abandonando lo que estaba haciendo ahora). Tenía ya la mente puesta en ese futuro de unos meses adelante, dejando un poco de lado el “ahora” de las ludotecas.

Realmente todavía es pronto para valorar realmente las prácticas y toda la experiencia de una forma integral. Me quedan apenas varios días para irme de aquí, y hasta que no llegue a Barcelona y pasen unas semanas para asimilar todo lo vivido (no sólo lo que he vivido hasta ahora, si no lo que falta de este mes aún), para explicar a todos las anécdotas, lo mejor y lo peor, los recuerdos, etc., creo que hasta entonces no podré saber de verdad qué ha pasado en mi en esos 8 meses de vida que he pasado fuera.

Así que me despido de estas reflexiones, bastante completas, hasta mi vuelta a Barcelona, donde espero hacer una valoración final e integral con todo lo que tenga que ser (que no sé qué será).

Tiempo al tiempo.

Reflexiones (II) - Entre San Martín y Ecuador…

¿Dónde estábamos? ah, sí…

Eso de esquivar los problemas es lo que siempre había hecho hasta hace un tiempo. El daño que me había hecho la gente hasta entonces me había “obligado” (entre unas cuantas comillas) a responder a las dificultades huyendo de ellas, esquivándolas y mirando hacia otro lado. Soy muy consciente de haber desaparecido de la escena cuando me he sentido en peligro de alguna forma, como cuando decidí romper con el grupo en el que estábamos, con Laura, Noel, Toni, Montse, Siro, Xenia y yo, principalmente. Recuerdo que no estaba a gusto, que había algo en aquel grupo que, para mi, fallaba o no acababa de funcionar correctamente. Y un día, en uno de esos momentos de determinación irreflexiva (por lo menos conscientemente hablando, quien sabe lo que me estaba pasando por dentro), me decidí: “no me habéis hecho nada, lo sé, y lo siento, y puedo estar muy a gusto con cada uno de vosotros individualmente, pero en este grupo no me siento bien y esta es la última vez que salgo con vosotros”… Bueno, quizá un tanto drástico (aunque se ha cumplido lo último), pero sí que representa bastante lo que quiero decir de rehuir los problemas y dificultades. En esa situación me sentí en peligro, y la forma de solventarlo fue huir.

Así he ido haciendo, sin que me sintiera cómodo con ello, a lo largo de los últimos años, incluso en la universidad, cuando he estado abriéndome lentamente como soy al mundo. Esquivando problemas, siempre con la alarma puesta, mirando al mundo por la rendija del caparazón de tortuga (que por cierto, lo que pesa, siguiendo la metáfora) y sin encontrarme con un problema real que me haya obligado a encararlo de frente y a asumir mi propia realidad, mis carencias, mis fortalezas y mi capacidad de resolver problemas de forma creativa.

Aquí, como ya dije, me encerré de nuevo en el caparazón, porque me encontré con algo que no había previsto y no era capaz de digerir. Una parte de mi ser me decía que huyera, una vez más, que me olvidara de ese “problema”, que no tenía justificación alguna, y que me dedicara a lo que realmente interesaba, mis prácticas (bueno, quizá esto era lo que pensaba, no recuerdo con demasiada claridad lo que era y lo que es entre toda la bruma de pensamientos). Si el problema no era cosa mía no tenía porque obligarme a darme de bruces contra una pared, simplemente tenía que seguir con mi camino y listos. Otra parte de mí me venía anunciando que lo mejor era resistir, que yo no tenía porqué huir o escapar de aquello. No había hecho nada significativo (suponiendo que hubiera cosas poco significativas) como para merecer el trato que recibía, pero aun así creía que lo que tenía que hacer era seguir con mi determinación de mirar hacia adelante (también), y no irme de allí.

Pero mi paciencia se agotó, cuando no era una sino dos los que me hacían sentir como me sentía. No tenía porque seguir aguantando como si nada, no tenía porque seguir viviendo en un sitio donde ni siquiera se valoraba mi sola presencia. Tenía clarísimo que mi experiencia en Perú no iba a convertirse en un Gran Hermano, en una lucha por la supervivencia en la casa. Y sobretodo lo tuve clarísimo cuando todo esto empezó a afectar de forma más que notable a mi trabajo (y aún afecta, por desgracia).

Así que huí, una vez más huí, y mis sentimientos al respecto son encontrados: por un lado estoy molesto conmigo porque sigo sin comprender los motivos que llevaron a determinadas personas a actuar como actuaron para conmigo, obligándome a ser algo que no quería. Molesto porque huí, porque había aguantado 4 meses (bueno, un poco menos) de vivir en un continuo absurdo y no supe aguantar un par de meses más, claudicando ante mi mismo. Por otro lado creo que es lo mejor que podía haber hecho, porque no tenía porqué seguir aguantando aquello, sobretodo teniendo en cuenta que no estaba justificado y que no había provocación por mi parte (o así me lo ha parecido casi siempre: sólo se me pueden recriminar cosas significativas muy al principio, quizá las 2 primeras semanas, no más, después de la primera charla creo que hubieron muchos cambios que hubo quien no quiso ver; y muy al final, cuando ya me puse en algunos aspectos a su altura, cosa con la cual me he sentido muy mal conmigo mismo). Como ya he dicho, esto no es un reality, y no tenía sentido seguir aguantando… todo.

Aún así huir esta vez no me ha ido mal del todo, como ya digo, creo que ha sido una idea inteligente, que quizá tuve que valorar anteriormente. Entre otras cosas, fui a parar al Hogar de Cristo, con Lucho y los niños, una institución peculiar, que también me ha enseñado cosas sobre la vida en comunidad, sobre niños, sobre la gente del Perú y el país en general, etc. Entré a medio camino entre lo forzado y lo voluntario: evidentemente, no habría salido del depa de forma tan radical si no se hubieran dado las circunstáncias, pero también reconozco que ya tenía algún interés en conocer un poco más de cerca el proyecto que tienen en las Capullanas (aunque debo admitir que después de mi primera visita al Hogar no me interesó demasiado, y no sé si le comenté así a Marta). El traslado también afectó un poco a mis rutinas diarias. Al estar tan cerca de San Martín (apenas cruzar la Grau ya estás en la parroquia, la ludoteca, la comisaria, la Quiñónez…) podía pasar muchas más horas con los vecinos de la cuadra además de ir cada noche a jugar voley contra los de Nueva Esperanza. Al mismo tiempo, como ya no volvía con colectivo al centro, hamburguesa del Pikiss y charla con Juanjo, éste dejó de venir por la zona así que centramos más el contacto por las mañanas después de Ñari en almuerzos con él, encuentros con Víctor, etc.

No sé exactamente cuándo empezó más en serio la confianza con Juanjo, pero creo que fue a partir de aquella “primera” visita a la casa de Fiorella donde estaban todos tomando, con César triste por su pérdida sentimental, y los “primaveros” también tomando con ellos. De ahí una noche en el D’Javy, unos cuando días en San Martín, hamburguesas en la Merino… y desde entonces, supongo yo, que hemos fortalecido esta amistad, así como nos hemos conocido. Recuerdo al principio que la relación era un poco más distante, que quizá yo no estaba en una situación cómoda como para mostrarme tal cual me considero, y que quizá él me conocía más a través de las chicas y no tanto a través mio propiamente, pero me alegra saber que las cosas han cambiado y que hemos encontrado muchos puntos en común el uno con el otro y que pensamos de formas parecidas en ciertas cosas.

Significativo fue también el conocer a todas las chicas de San Martín, en especial a Irma, justo cuando salía del depa, justo esa semana en que nada-podía-ser-peor. Significativo por muchas cosas, pero sobretodo porque me dio el calor auténtico que nadie me ha sabido dar aquí, porque me sirvió de refugio durante esas semanas para cobijarme del dolor de allí afuera, porque al final, se empezó a convertir en mi mente en algo que, por suerte, parece que he sabido llevar como tenía que llevarlo. Significativo porque, lo mantengo, fue y es mi mejor amiga en toda esta aventura, y me alegro de que así sea, la verdad.

Y de ahí vino toda la visita a Ecuador, entre la “confusión” del momento, la desorientación de no saber muy bien hacia donde caminar, con la experiencia de las ludotecas, de Primavera, que, para mi, empezaba por fin a caminar.

Ya expliqué un poco las sensaciones iniciales al respecto, aunque quizá me queda por comentar las reflexiones que se dieron depués de concluir toda aquella experiencia de 7 días en el León.

Esos 7 días creo que han sido los que han marcado más significativamente un rumbo y una determinación en mi vida, los que me han convencido de que mi idea de formar una familia y crecer junto a mis hijos no es una idea alocada, de que esto no era una pérdida de tiempo ni una cosa poco ambiciosa. Convencido de que vale la pena creer en un ideal como ese, y que si mi felicidad creo que vendrá a partir de eso, de mi familia, porqué tengo que negarme a ello por la sociedad crea que es poco pretencioso.

Creo que las mejores decisiones de mi vida en los últimos años han sido estudiar magisterio y abrirme las puertas del mundo de la educación, optar por esta alternativa de prácticas en Latinoamérica, y, por último, conocer el León en persona. Las dos primeras fueron decisiones repentinas, sin una reflexión previa (como ya dije más arriba), que, aunque han sido muy acertadas, no vinieron de un pensamiento anterior, de una idea bien trabajada, fueron, simplemente, impulsos que me llevaban a lanzarme “a la aventura” (como ya he hecho algunas otras veces en cosas más pequeñas y intrascendentes).

Lo del León fue diferente: Aora y Lucía me hablaron de las escuelas libres, del respeto a los procesos de los niños (me sonaba a chino todo aquello), de un libro que me iría muy bien, del “está casi convencido, ya verás en un tiempo” de Aora. Empecé a leer el Educar para Ser apenas llegué a Piura, en cuanto acabé con El cuarto Reich, una de las peores bazofias que podía haber comprado en la librería, no sé si sería noviembre o primeros de diciembre. Al principio lo cogí sin saber, leyendo sin tener idea de lo que estaba a punto de descubrir.

Recuerdo mi sorpresa a medida que iba leyendo anécdotas. Al principo el libro parecía una novela de aventuras, con las dificultades de Rebeca y Mauricio para encontrar su camino en la vida, sorteando obstáculos, probando los más diversos oficios. Cuando empezó el jardín de infancia empezaron para mi también las pequeñas anécdotas sorprendentes. Cuando empezó el Pesta, empezaron las no tan pequeñas anécdotas impactantes, y a medida que avanzaba me sentía más animado para seguir devorando el libro y absorbiendo ideas e historias. Empecé a formar en mi pensamiento la idea “y porqué no voy a verlo con mis propios ojos”, que fue ganando fuerza a medida que iba leyendo. Me parecía increible lo que se explicaba en ese libro, y no en el sentido de “es mentira” si no en el de “es impresionante”, y quería conocerlo de primera mano. Me puse en contacto con Rebe a través de Olga, y concertamos la visita entre el 14 y el 21 de febrero. El Pesta ya no existía, pero había algo “parecido”, algo que no acabé de entender, una cosa llamada “Proyecto Integral León Dormido”, que, si bien me sonaba a chino, como las ideas del Pesta que iba poco a poco conociendo unos meses atrás, ya estaba absolutamente convencido de que valdría la pena conocer y visitar.

Y así fue, me planté en Oyambara, en la colina del León, después de un par de días de autobuses, autocares y demás historias. No me lo podía creer, por fin estaba allí. Y lo paradójico es que quería estar allí pero tampoco sabía lo que me iba a encontrar.

Encontré mi camino. Bueno, realmente, más que encontrarlo encendí la luz que alumbra los caminos cuando uno no ve bien los carteles, y me he decidido a empezar por un camino que creo que es el más satisfactorio para mi vida. Definitivamente, ir al León y conocer más sobre esta alternativa real es lo mejor que podría haber hecho para enriquecer mi vida y empezar a ordenar y poner las bases para lo quiero que sea mi vida futura.

De hecho, esto no ha hecho más que empezar a cambiar mi vida, y saber que lo que vendrá será mejor es lo que más me llena.

Pero no todo es color de rosa… este viaje a Ecuador ha sido, al tiempo, una de las cosas que le ha hecho más daño a mi estancia en Perú…

Pero esto ya lo explicaré en otro momento… ;)

Ecuador - 11. Vuelta a la realidad

Me despierto a las 6:45 o así, ya hay suficiente luz para escribir y leer, aunque el traqueteo del autobús no sea lo más adecuado del mundo para intentar utilizar un lápiz.

A las 9 llegamos a Loja. Lo primero que busco es un lugar donde comprar madejas de hijo para hacer las pulseras que me faltan. Después de un rato buscando acabo por el mercado, donde encuentro más o menos rápidamente. De ahí, ahora sí, un lugar donde desayunar, y ¿qué mejor forma de despedirme que yendo donde ya había ido? Así pues busco la misma juguería, donde me tomo un jugo de fresas con leche y un sanduche de jamón y queso.

A continuación unas tijeras y cinta adhesiva y pasear por el pueblo en busca de algún libro de pulseras para ampliar mi técnica, pero no encuentro nada. También quiero algún mapa de Ecuador, pero lo único que consigo, en el Ministerio de Turismo, es bastante misio, para variar.

Un ratito de internet y contestar un par de mails y ya de vuelta al terminal para acabar de terminar la experiencia ecuatoriana.

A las 13 horas sale el bus, e inmediatamente empiezo con una pulsera. Entre una cosa y la otra me da tiempo a hacer dos pulseras, no más, porque con el traqueteo era casi imposible hacer nada más.

Atravesamos la frontera a las 18:30, ya oscurece. El río baja bravo, esto ya se acaba… sigo leyendo un poco, pero se hace de noche y apetece más dormir… me despierto a las 21 por el mercado de Piura, aquí hace calor.

Una moto y al Hogar a dejar las cosas. Ya están con los preparativos del 23, aniversario de la institución.

Dejo cuatro cosas y a la Quiñonez, a saludar a la familia y repartir las pulseras prometidas.

Y se acabó, sin darme cuenta, se acabó.

Ecuador - 10. De despedidas

Último desayuno en familia, con yogurt, cereales, jugo de mora… y última visita al CEPA también. Voy al Tambo a reunirme con Esperanza para pagarle por los días de la estancia en el León 147 “dólares de cabeza” que se van en las 7 noches y 8 días (como en los folletos turísticos) de Oyambaro… Espe me regala un pequeño “Educar para ser” de 2002, posterior al original, del 97, con un resúmen del precedente y nuevos datos sobre la propuesta del Pesta y del proyecto principal de la fundación.

Después de esto, al CEPA, a ver por última vez los materiales, espacios, niños… hasta que vuelva. Rebeca me pregunta sobre las ludotecas donde estoy, como durante el desayuno Lili y Vini, y le comento que, tal y como está ahora planteado el proyecto, si no se cambia al formato de intervención con las familias de una forma más profunda es un proyecto bastante condenado al fracaso en casi todos los sitios donde se intenta aplicar. No puede ser funcional para las ludotecas que haya familias, por ejemplo, permitan que sus hijos roben material de la ludoteca y además los “animen” a seguir robando o se callen, como suele suceder en la mayoría de casos de hurto. Aún así el proyecto sigue porque hay gente pagada que está detrás para organizar el trabajo y abrir las ludotecas, pero si no estuvieran sería difícil conseguir que funcionara de forma permanente.

Jugamos un rato más con los niños y ya casi es hora de recoger cuando Cami, otro niño y yo empezamos a montar un puzzle, que finalmente acabamos ella y yo cuando el CEPA ya cerró hacía 15 minutos.

Intercambiamo mails y teléfonos con Olga y Javier para no perder el contacto en España y poder saber un poco lo que vamos haciendo cada uno.

“Se nota que hoy hay despedida” dice Divid en alusión al almuerzo, con carne empanada, sopa, ensaladilla rusa… justo después de comer, sin yo esperármelo, se va ya Camila a casa de Ignacio y nos despedimos. Voy a echar mucho de menos a esta niña… es lo que tiene encariñarse facilmente.

Acabo de recoger las cosas y ya me despido de David con la mochila a la espalda. Lili ha ido a ver si encuentra un “Ser para educar” para regalarme, porque les dije que quería comprar uno pero no me llegaba el dinero. Mi idea era comprármelo en España a la vuelta, pero insistieron con el obsequio y tampoco me iba a negar. Vamos con Vini a dejarlo todo en el coche y a casa de Rebeca a despedirme de ellos.

Como hoy es el cumpleaños de Olga están todos en el Tambo comiendo juntos. Una foto de familia con sus hijos, Javier, la Rebe y yo. El fotógrafo, Mauricio, que no le gusta salir en las fotos.

Al salir de ahí ya me despido de Lili y le mando un beso muy fuerte para la Camila. Y Vini y yo ya nos vamos, con un “Ser para educar” que consigue Liliana, hacia el coche, que me dejará en la Linea para coger un bus hacia Quito, para empezar a poner rumbo final a esta historia que empezaba hacía 10 días, el martes 12, saliendo de noche desde Piura, embarcándome a un “sabe Dios qué” que era el León Dormido.

vinicio me dedica el libro, conversamos sobre lo chévere de la visita, de habernos conocido, de Camila y lo bien que ha pasado la semana y lo rápido que ha pasado todo.

Ya está, el coche que se va y yo con la mochila de Manu listo para volver a “casa” en Piura… y lo pongo entre comillas porque ya no sé donde está mi casa o dónde me siento más “como en casa”, si en Barcelona, que creo que no, si en Piura, que bastante, si en el León, si en algo parecido al León pero en España…

La cuestión es que pasa un Yaruquí y empiezo a finalizar la lectura del “Educar para ser” que, aunque parezca mentira, todavía no he terminado de leer. En un momento dado, a unos 10 kilómetros de Quito, nos encontramos frente a un accidente en la carretera y estamos cerca de una hora sin apenas movernos de sitio. Cuando el bus anunciaba media vuelta, milagrosamente, llegaba al lugar del accidente y podemos, por fin, avanzar hasta el Río Coca.

Desde allí encuentro un autobús Ecovía que se supone que lleva al terminal, pero una vez llego hasta allí parece que nada… Aparezco en una estación de autobuses que no conozco. Ahí cojo uno que finalmente va al terminal terrestre, pero al de Latacunga, al sur de Quito, y no al de a capital. Menos mal que desde donde estoy también se puede coger un autobús a Loja. El cobrador del bus me dice que vaya a “Santa”, y bueno, desde ahí el pasaje a 12 $, que está bien.

Cuando paramos en Ambato la casa nos obsequia con un jugo y unas galletas, lo cual no está nada mal, ni que sea el detalle, porque generalmente no te dan ni las gracias por comprarles un pasaje. Intento encontrar una postura cómoda para dormir, aunque en un autobús esto es casi siempre una tarea imposible.

Ahora sí que se acaba del todo el viaje…

Ecuador - 9. Última noche, en el comedor

Hoy vamos a visitar el antiguo Pesta, aunque ya esté derruido casi en su totalidad. Allí cerca está la carpintería de la Fundación, que quiero mirar de comprar algunos materiales para llevarlos a Piura.

Salimos de casa los 5 y mientras bajamos hacia la carretera se desuelda, en uno de los muchos pedruscos del camino, una de las piezas del tubo de escape, así que el Chevrolet de la familia empieza a hacer un ruido que parece un coche de carreras.

Llegamos a Tumbaco y nos desviamos en la carretera a la izquierda para encararnos en la montaña hacia el Pesta. Cuando llegamos allí lo que hay en la parte derecha del camino, un recinto de la Fundación, con la carpintería, el domo y la cafetería. En la carpintería han muchísimos materiales en reserva. Hay todo un almacén de material para los diversos CEPAs del pais, además de los juegos de venta. Lo que yo más buscaba, un telar de pulseras para Miranda, no lo tienen en stock, y es casi lo único que precisamente hoy no tienen. Edgar me lista el resto de material.

Después de ver el listado con los precios me quedo con dos solitarios pequeños, uno para el Hogar y otro para Primavera, el último solitario grande, en caoba, para casa, y una cruz del diablo y un cubo mágico con un futuro incierto, que aún no tengo claro qué hacer con ellos. Todo ello por 65 dólares.

Después de la compra, que no pago porque no tienen cambio de 100, vamos hacia el domo para ver de qué se trata. Es una construcción de madera con una cúpula de cristal, como medio icosaedro, que construyeron inicialmente para los jóvenes del Pesta, que llegaron a organizar un grupo de teatro y no tenían un espacio para ensayar y hacer sus presentaciones. También se empezó a utilizar para los cursos de padres y otras muestras y eventos, que básicamente es la función que tiene ahora el espacio, además de alquilarlo para otras entidades que quieran hacer actividades. El domo tiene anexa una preciosa cafetería que se pone en marcha cuando hay algún evento allí.

Después de esto cruzamos el camino y nos plantamos frente al colegio Pachamama (Madre Tierra en Quichua), que administra un señor suizo que conoció el Pesta y le gustó tanto la idea que construyó, junto a éste, su propio colegio, en la misma linea… Cuando cierre del pesta el Pachamama adquirió uno de los lotes de terreno que se ofertaban, donde está el kinder, un precioso edificio circular de dos plantas con un patio interior que ya es más grande que todo el CEPA 2 del León…

Además de este edificio sólo quedan los hornos de piedra donde los niños cocían sus pizzas, la cocina de adultos donde se preparaba el refrigerio de los niños y la casa de Norma, la vigilante del recinto, que ahora vive en el León.

Después de ver esto y la anterior casa de los Parra, justo frente al Pesta, volvemos los pasos hacia Tumbaco, para buscar unas lonas para cubrir la cama elástica y un mecánico donde reparar el tubo de escape, que resulta que ya se había roto hacía 10 o 12 días.

A las 13:45 o algo así, salimos hacia Oyambaro para ir al León, Vini, una vez más, no tendrá tiempo de comer. Efectivamente, llegamos a casa y él inmediatamente se va a trabajar.

Después de comer voy con Lili al CEPA, que hemos quedado con Rebeca que me hará una breve introducción a los 4 materiales principales del rincón de cálculo.

Empezamos por el material concreto, la base de todo el sistema de cálculo. El material concreto es todo ese material que se puede tocar tal cual es: son las unidades de madera, los bastones de diez unidades, la plancha que es la centena, el cubo de un millar, etc. Con todo esto se puede trabajar concretamente la matemática, tenemos un “banco” que nos cambia las unidades por decenas, etc. con esto podemos hacer cuadraciones, raíces cuadradas, además de las operaciones básicas.

Cuando las operaciones son en diezmiles o los niños se aburren de tanta piececita y piden una forma simplificada de trabajar aparece el siguiente material, los mullos (cuentas, bolas) de colores y la tabla perforada. Los mullos siguen los colores Montessori: verde para la unidad, azul para la decena, rojo la centena, amarillo para el millar, y más mullos, más colores… podemos llegar a operar ya en millonres, diez millonres… con material concreto, operar con millones significaría operar con unos cubos del tamaño de un televisor, lo cual es bastante impracticable e incómodo.

Después de esto pasamos a los ábacos, que también nos simplifican el sistema de bolitas y permiten, igualmente, multitud de operaciones; el ábaco chino permite llegar a operar con billones, y el japonés, con trillones, además, éste último, de permitir, iniciar la abstracción simbólica del 5 y el 10…

Y finalmente la tartana, un sistema de ayuda al cálculo desarrollado por indígenas y que se convierte en todo un juego cuando se utiliza con los mullos de colores.

Después de esa introducción que me deja medio loco nos vamos a casa, que había quedado con David para ir al CEPA 2 a seguir viendo material. Hay toda una estantería con material para la cubicación, mucho material de trigonometría, álgebra, cálculo, etc. Viene Camila con nosotros.

También en lectoescritura hay mucho material de gramática, ortografía, libros temáticos artesanales…

Y acabamos jugando a varios juegos en madera, algunos tipo pentominos, etc. Más tarde llega Vini y jugamos los 4 al Uno, y al poco volvemos ya a casa para cenar.

Después de cenar les enseño algunas fotos que tengo en la memoria usb, de Piura, los amigos, Xenia, Batubaroa… y bajamos abajo a seguir jugando Camila y yo al memoria musical.

Apalancándome en la alfombra de la chimenea me entra sueño y decido quedarme a dormir ahí abajo en vez de en la habitación. Camila me trae un edredón y también se queda un rato durmiendo, pero al final sube arriba con sus padres y yo me quedo toda la noche. Resulta que acabo pasando menos frío que durmiendo en la cama, aunque me parezca sorprendente…

Último kalimán y la “organisasión”… me los bajaré con el emule cuando llegue a España de nuevo… ;)

Ecuador - 8. Minga en Cotacachi

Me tengo que levantar a las 5:30 para estar a las 6 bajo el CEPA 2, de donde saldremos hacia la minga de trabajo que hay en Cotacachi, al norte de donde estamos. Como siempre, me duermo y vuelvo a la realidad a las 5:59, con lo cual me visto rápidamente y salgo escopeteado hacia allí, donde ya esperan Edgar, Esperanza, Osvaldo y Juan. Al poco llega Ignacio y ya nos podemos ir, sobre las 6:15.

A medio camino hacemos una parada para desayunar, y, ¡vaya desayuno de camionero! café, jugo, pan con queso, dos huevos y un plato con arroz, papas, ensalada y carne estofada. Seguimos el camino conversando sobre la importancia de ir documentado porque en un control si te piden los papeles, pasaporte, etc., y no los tienes, te pueden encerrar, o incluso deportar, si pasan los días y no consigues tu documentación. Una multa puede ser de hasta 1500 dólares, si has requerido un abogado, aunque lo normal está entre 250 y 300 por andar sin documentos. En los controles de carretera es frecuente que te detengan para revisar la documentación, y yo no sabía nada de esto y no siquiera ando la copia del pasaporte… como que si nos para la policía directo al calabozo, y de allí ya veríamos lo qué…

Por suerte nadie nos para y ya llegamos al pueblo de Cotacachi donde tenemos la minga. Conozco a Mauricio, que ha venido en su coche con los Nuín y también a Miguel, el padre de familia para quien vamos a ayudar a construir el CEPA para la educación de sus hijos. Ahora ya tiene espacios habilitados dentro de su casa, pero ésta es pequeña, y le ocupa prácticamente todo el espacio, así que se está invirtiendo en ampliar su casa para trasladar el CEPA a un espacio adecuado. Miguel llevaba a sus hijos a una escuela tradicional, mientras iba conociendo las propuestas del Pesta, hasta que un día se plantó: “a partir de mañana ya no vais al colegio”; y así fue. Desde entonces la Fundación le ha dado el apoyo necesario para implementar su CEPA en casa, y por ello estamos hoy aquí.

Pronto, después de las presentaciones, nos ponemos en marcha con el trabajo. La estructura de pilares y el techo ya están listos, así que, antes de entablar el suelo se requiere poner las vigas que serán la estructura del piso.

Nunca he trabajado la madera, pero a fuerza de ver e intentar con el formón y el martillo desbastar la madera van saliendo cosas. Un rato de trabajo y ya empezamos el refrigerio, consistente en un poco de maiz, unos chochos (una especie de legumbre) y una limonada. Y otra vez a la carga. De las 21 que conforman la estructura del suelo ya hay instaladas 4, y a lo largo de la mañana y después de comer ponemos 10, así que quedan todavía 7 para una posterior ocasión.

Comemos todos juntos una rica ensalada, aguacate, patatas cocidas, cuy (conejillo de indias) asado y jugo de piña, además de una sopa de harina con mote para acompañar.

Después de comer seguimos un rato trabajando hasta que Mauricio piensa en volver para que no les pille la noche en la carretera. Cual es mi sorpresa cuando resulta que ya no tengo espacio en el coche, y, no sólo seo, si no que los que se quedan (Osvaldo, Juan e Ignacio) lo hacen ¡¡hasta mañana por la tarde!! no puedo creer que me vaya a quedar ahí colgado así. Nadie me dijo que la minga era de dos días, porque si lo llego a saber seguro que no me largo tan rápido a la aventura.

Finalmente, como el coche de Marui es una camioneta 4×4, habilitamos el toldo posterior y nos instalamos ahí Edgar y yo para la vuelta, con lluvia y mucho frío. Durante las más de dos horas de trayecto conversamos sobre el proyecto, cómo llegó él a aquí, y cómo yo también he llegado, el problema del modelo educativo actual, y, hablando, todo nos lleva a la incongruencia de un modelo económico despiadado y brutal como es el capitalismo aberrante que nos gobierna.

Llegamos tiritando y mojados al León, el fin de la subida no parecía llegar nunca, además que el frío provocaba que tuviéramos más ganas de orinar de las normales.

Una vez en casa comentamos la mañana y la tarde con Lili mientras acabo una pulsera más. A las 8 escuchamos kalimán y estamos ya para cenar. Y después de cenar hacemos intercambio de música entre la que tienen David y Vini en su Mac y la que tengo yo por mis carpetas del mp3. Básicamente ellos se copian todo lo que tengo de Glass y Sambas y yo me agencio Adiemus, algo de Jazz, algo del Cirque du Soleil, etc…

Y un día más de aventura ecuatoriana

Ecuador - 7. Mañana tranquila, tarde tormentosa

Después de desayunar vamos temprano al CEPA 1. Hoy toca asamblea de niños. En ese espacio se exponen dudas, quejas, sugerencias de todo tipo. Me confío pensando que la asamblea será tarde, a media mañana, quizá, y subo arriba a seguir con mi exploración de materiales de la zona de cálculo. Cuando bajo al rincón de música ya están en asamblea, así que, por no molestar e interrumpir me voy a mirar materiales en el kinder, que todavía no lo he hecho un buen vistazo.

Aquí encontramos mucho material sensorial y motriz. Son los dos rincones más desarrollados. El rincón de cálculo y el de lectura son pequeños, todavía no están en una etapa de la vida en que se interesen específicamente en esos dos ámbitos, pero aún así se les ofrece un material concreto para ello.

Dentro del rincón sensorial podemos encontrar muchos materiales comparativos: de comparación de medidas, volúmenes, pesos, sonidos, formas, tacto, etc. Hay varios kaleidoscopios, unos cuantos rompecabezas, de diferentes lógicas, unas propuestas motrices de trasladar objetos con pinzas de un envase a otros, con varias medidas diferentes.

En el rincón de motricidad hay varios juegos de construir y diseñar circuitos: en madera, con raíles, para trenes; unos cubos de madera con huecos para pasar una bolita; unas piezas modulares de plástico también para elaborar un circuito para una bolita; un tren eléctrico de Lego, unos cuantos juegos de construcción tipo Meccano en aluminio, hierro, madera, plástico, con engranajes, propuestas de diseños, etc. La lástima es el espacio, en este caso concreto muy limitado y pequeño para todo el material que se puede desarrollar: si hay más de dos personas trabajando en actividades diferentes ya se incomodan unos a otros.

Una vez arriba de nuevo converso con Rebeca sobre materiales, me dará un día de estos alguna explicación, introducción a los 4 materiales básicos que tienen en el rincón de cálculo, al estilo de los cursos que tienen en todo el mundo. A ver si mañana encontramos un momento para ese pequeño taller de materiales que parece muy interesante. A continuación conversamos sobre el personal de la escuela, cuando todavía existía el Pesta. Unos 17 o 18 “profesores”, uno para cada ambiente y un par de “itinerantes”, que apoyaban donde hacía falta. Cada semana rotaban por los diversos espacios y ambientes.

Después del desayuno de media mañana sigo un rato en el rincón de juegos, peleándome con solitario chino hasta que… ¡¡por fin!! no sé cómo, pero he conseguido dejar una sola bola en el centro… no me lo creo, seguro que me he equivocado, porque me sorprende muchísimo. Recreo lo que ya había hecho y compruebo que es correcto… no me lo creo. Vuelvo a poner las bolas e intentarlo y funciona… ¡qué placer! después de horas y horas, por fin funciona, por fin he conseguido acabarlo. Ahora toca pelearse con la cruz del diablo… después de estudiarla detenidament creo que me atrevo a desmontarla y probar. Me lleva 5 minutos montarla, pero no sé si con las piezas por separado sería capaz de montarlo…

Más tarde aparece Diego, cuando juego a un rompecabezas lógico de quitar un coche de un aparcadero. Entre los dos resolvemos varios rompecabezas, y aparece uno de los hijos de Ignacio y entre los tres intentamos resolver uno. Diego va aprendiendo el código de la parte posterior de las tarjetas, donde se explican los pasos para resolver las propuestas de rompecabezas de la parte anterior.

Ahí acabamos de jugar y nos volvemos a casa a comer. Empiezo una segunda pulsera de tela, pero esta vez voy a intentar invertir el sentido de las V para crear diamantes (<<>>) y cruces (>><<). Y después de unos cuantos intentos por fin me aclaro y encuentro la técnica, invirtiendo el sentido de los nudos: para hacer las V empezamos desde afuera hacia adentro, hasta encontrar los hilos de los extremos en un nudo central. Para que la forma sea invertida debemos hacerlo justo al revés, partiendo del centro hacia el exterior.

Después de comer Vini me lleva hasta la Linea para ir a Pifo a buscar un internet para mirar el correo e intentar hablar un rato con Xenia.

Tres horas y media de charla con ella, sobre nuestro futuro, sobre las cosas que he empezado a ver aquí y en Piura que ella todavía no conoce y, en cierta forma, le da miedo. Siempre dan miedo los cambios grandes, y más cuando te plantesa algo que afecta globalmente a tu vida, no sólo en un aspecto o pequeña cosas. Pero tampoco hay que cerrarse puertas y realidades, por eso espero que vengamos los dos más adelante al León, yo para seguir tomando nota de lo que se hace aquí y ella para que conozca y se haga una idea desde la experiencia.

Una vez en la Linea, pese a la lluvia, decido subir caminando hasta el León, lo que me lleva exactamente 29 minutos, los últimos 5 de los cuales en plena oscuridad.

Cuando llego a casa me ducho y conversamos con Lili al pie de la chimenea sobre esos grandes cambios en la vida, los miedos, etc., el porqué salí del departamento donde estaba, y más cosas, todo mientras sigo con la segunda pulsera, hasta que la acabo y ya empiezo a hacer la tercera, en tres colores en vez de 4.

Y después de cenar sin Vini, que llega tarde de la tienda de informática donde ha llevado su Mac para tratar de repararlo, conversamos brevemente ya que mañana me levanto a las 5:30 para ir a una minga en Cotacachi, donde hay un compañero, Miguel, que está habilitando un CEPA para sus hijos, ya que decidió romper radicalmente con la escolarización de sus hijos y dedicarse personal y completamente a su educación.

Y ¡suk! ¡tukurrikisikiyaqui! ;)

Ecuador - 6. Visitando Quito

Me levanto a las 8:45 sin despertador. Cuando bajo están Vini y Lili haciendo limpieza en casa, y como no sé qué hacer y tampoco me “dejan” hacer algo pues me siento a adelantar la lectura de “a Manaos”, que llevo un poco retrasada.

Después de desayunar nos vamos con nuestros bártulos hacia el coche para ir a Quito. Durante el viaje conversamos con Vini sobre el peligro de intentar poner en marcha iniciativa similar al León (o incluso al Pesta) en España: el caso, por ejemplo, de los amigos de Olga, que se enfrentan a juicio por no haber escolarizado a sus hijos.

A mi no me daría miedo a lanzarme a la aventura de remar contra corriente en el León, pero sí que veo mucho más difícil y peligroso intentar algo así en España, donde las leyes son mucho más estrechas y se aplica de forma más dura y tenaz. Las libertades allí son más limitadas en ese sentido, y una iniciativa así podría ser interpretada como un peligro potencial de una secta religiosa o vete tú a saber qué. Para los grupos de poder, una iniciativa así, que va contra un sistema educativo uniformizante, que va contra un sistema económico asfixiante, es un peligro, pues se basan en esos dos pilares para mantenerse en el poder, y son capaces de utilizar cualquier mecanismo legal a su alcance para intentar detener esa “mancha” en el sistema.

De acuerdo que, en los inicios, Rebe y Mauricio estuvieron en una situación parecida, y que hasta conseguir el permiso del Ministerio de Educación ecuatoriano para poner en marcha el “Centro Experimental Pestalozzi” las pasaron canutas, y quizá eso, la fuerza que han tenido ambos para llegar hasta ahí lo que te anime a luchar en casa por algo parecido, por un espacio de vida gestionado de una manera que consideramos adecuada, y no como borregos del televisor y la manipulación de los anuncios comerciales. Pero como le comento a Vini, intentar esto significa poner en peligro mi familia y que lleguen a cuestionar si soy un buen padre para mis hijos… ¿Significa que puedo perder la custodia de mis hijos por no haberlos educado cuando lo que intento es proporcionarles una verdadera educación para ellos?

También conversamos sobre la necesidad de un apoyo en la comunidad. En el León ahora son 9 familias, que se conocen, persiguen los mismos objetivos para sus vidas, se apoyan en las necesidades, y cuyos hijos se conocen y establecen relaciones sociales entre ellos. Suponiendo que Xenia y yo finalmente tuviéramos nuestra familia, aunque preparáramos espacios en casa para la educación de nuestros hijos la cuestión socializadora no se podría solventar facilmente en casa: el niño necesita relacionarse con semejantes. Yo soy un adulto, y encima, su padre, de forma que las relaciones sociales y afectivas que se establecen son en un sentido y no en otro. Y ya no sólo eso, sino que sentir que “remas” en compañía y que puedes compartir la carga con otras personas no tiene precio. Eso te permite valorar si estás decaído “ey, ellos avanzan y yo estoy aquí perdiendo el tiempo, ¿qué es lo que me pasa?”, e intentar superar obstáculos. Es como el pelotón de un equipo de ciclismo. Van todos juntos y se turnan en la dirección para que todos descansen. Uno sólo no podría avanzar al mismo ritmo que avanzan en equipo, pero sin embargo, todo el equipo es una unidad y supone un apoyo muy importante para todos los que forman parte de un proyecto de vida de esta envergadura.

Yo creo, igualmente, que si Mauri y Rebe hubieran intentado hacer lo que hicieron en Alemania hubiera resultado un desastre, por la misma razón que intentar empezar algo así en España se me antoja casi imposible, aunque espero que no sea así, porque me gusta mucho el modelo ese de vida…

Sin darnos cuenta estamos ya en Quito, inmensísima ciudad enclavada entre las montañas. Antes de llegar a casa de la familia de Vini y Lili, donde vamos a comer, pasamos por una calle con una impresionante panorámica de la ciudad. Vini me explica que hay catalogados más de 220 hectáreas de edificios coloniales que hay que conservar, puesto que están declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO; que la misma zona antigua de la ciudad ha sido considerada así y que no se permite la construcción sobre esas edificaciones.

Cuando llegamos a la casa me presentan a toda la familia de Liliana, y más tarde a la de Vinicio, donde finalmente almorzamos. Ambas familias comparten finca y, aunque tienen espacios separados sí que comparten el garaje, la entrada y un espacio central. Nunca había visto algo así, es curioso.

Durante la comida conversamos sobre la variedad dialectal del castellano, cómo usamos algunas palabras en España, cómo se usan en Ecuador, en Perú, etc. Incluso también cuestiones pronunciación y fórmulas de expresión que varían de una región a otra.

Después de comer vamos con Vini y Camila a conocer un poco el barrio de Vini. Vamos en coche hasta un parque en lo alto de la loma, desde donde se contempla una magnífica panorámica de la ciudad. Miramos por los anteojos de 25 centavos mientras Vini hace fotos con su cámara. Al poco subimos hacia lo alto del parque, donde hay un edificio tipo “mercat del Born”, con estructura metálica y paredes de vidrio. Ese espacio antiguamente era un mercado ubicado en el centro de la ciudad. Hace unos años se trasladó aquí arriba y se utiliza como espacio para exposiciones o actividades culturales.

Mirando por los prismáticos

Cuando estamos arriba empieza a llover cada vez con mayor intensidad y, aunque volvemos corriendo al coche, llegamos empapados. Me sorprende ver bajo la lluvia una mujer con un vestido sin mangas, cuando nosotros, sólo por el frío, ya vamos abrigados hasta los topes…

Desde ahí bajamos al centro histórico, a conocer, desde el coche, los principales edificios: ayuntamiento, palacio de gobierno, etc. Una nota curiosa es la inmensa cantidad de iglesias y edificios religiosos que hay. Aproximadamente unos 80 templos en la zona antigua, donde se calcula que vivían cerca de 10.000 personas. Hay calles desde donde miras y puedes ver una iglesia al frente, otra un poco más arriba y otra al cruzar la esquina. Sorprendente.

Conversamos sobre la arquitectura colonial, sobria y sistematizada. La arquitectura es una cosa que va a gustos (como todo) y la verdad es que a mí no me llama la atención para nada este estilo colonial. Es más, lo encuentro aburrido y repetitivo.

Después de la ruta turística por el centro del a ciudad volvemos a casa para recoger a Lili y despedirnos para volver a Oyambaro. De camino pasamos por el Supermaxi para hacer algunas compras de comida antes de ir a casa. Jugando con Camila le empiezo a hablar en el idioma de la pe (elpe ipidipiopoma depe lapa pepe), y se interesa por aprenderlo y que le hablen así. Es muy diveritido hablar con Vini en pe, pasamos un buen rato haciendo trabalenguas papepipopueros.

Una vez allí escuchamos “kalimán”, una serie radiofónica de los años 50-60, de un personaje extraordinario que lucha contra “la organización”, al estilo de las películas de espías entre americanos y rusos de esa época. Magnetófonos que se autodestruyen, chicas hermosas, heroínas que fuman en cigarrillos largos, misiones imposible… todo esto mientras hacemos pulseras de tela. Cami me ha enseñado la técnica de pulseras en uve (>>>>) y yo a ella le he enseñado a hacer macramé. Cada uno se ha hecho su pulsera, que ya llevamos puesta.

Vini me va explicando el argumento de un libro que está leyéndose, “los hijos de la tierra”, o algo así, de una chica humana de la prehistoria que acaba viviendo con una tribu de humanoides, y todas las aventuras que le van sucediendo.

Después de cenar cada uno sigue con su pulsera hasta terminarla, y antes de dormir jugamos a cartas y tocamos un rato la guitarra cantando con la chimenea de fondo, todos en un espacio agradable… yo quiero que mi vida en el futuro sea algo así…

Ecuador - 5. Un día relajado

Me levanto a las 8:45 “espontaneamente” para ducharme, pero ya hay alguien ahí, así que avanzo la lectura de “a Manaos”, una aventura de los niños del Pesta en el 98. En una de las muchas excursiones en bici por la zona del valle de Tumbaco alguien preguntó “si seguimos esta carretera ¿hasta donde llegamos?”. Alguien dijo “a Brasil”. Y así todo el montaje de una excursión de 6.000 kilómetros y más de 4 meses de duración, con una expedición de 38 jóvenes (el más joven tenía 13 años), con 7 adultos, atravesando 4 paises. Una demostración más de todo lo que son capaces de hacer las personas si no reciben presiones externas y se rigen por sus propias motivaciones.

Después de desayunar sin Vini, que está en el Tambo haciendo limpieza y conversar un rato sobre el proyecto, las dificultades para con la adquisición de una vivienda aquí y en España, la locura de las migraciones y la producción ecuatoriana (en Ecuador la primera fuente de ingresos internacionales son las divisas que se mandan desde España por los trabajadores ecuatorianos que ahí residen) y el desastre social que supone dejar a los niños solos en casa desatendidos por estar trabajando (en el país y en el extranjero) los padres, vamos a buscar a Vini para ver si hacemos la excursión al León que estaba programada.

Un vez en el Tambo, mientras Vini y Lili siguen y avanzan con la limpieza, Camila y yo hacemos rompecabezas, construimos un cubo mágico y nos entretenemos como podemos. Despues de estar un ratito ahí me voy con Cami al CEPA 1 a jugar un rato. Gran parte del tiempo lo hemos dedicado a intentar movilizar un giroscopio, pero de 20 intentos y muchísimas risas sóo ha funcionado una vez, y gracias. También hemos pasado un rato por el rincón de música y hemos trasteado los xilófonos y las flautas. Antes de acabar hemos cogido una aguja para poder seguir haciendo pulseras con el telar de pulseras.

Fuera del CEPA hemos estado jugando con el elástico (la cama elástica), la barra de equilibros y otros juegos motrices que hay en el exterior.

De vuelta a casa son casi las 2 y Vini ya se ha ido a trabajar, por lo que comemos los tres. Después de comer vamos una vez más al CEPA 1 y seguimos jugando con los materiales, además de aprovechar para hacer fotos de los diversos espacios, materiales e, incluso, alguna explicación gráfica de alguno de los materiales. Después de un rato de pasear ya está todo prácticamente fotografiado, a excepción del rincón de agua y el de cocina, éste último por no ser muy significativo para el proyecto. Ya acabaré de tomar fotos otro día.

Más tarde nos vamos al CEPA 2, el de jóvenes y adultos, que aún no había tenido ocasión de visitar. Encuentro ahí, por lo pronto, y sin mirar casi nada: un twister, conecta 4, monopoly, un kaleidoscopio, un par de yoyós y de diábolos, juegos de mesa, rompecabezas, cubos diabólicos… y sin fijarme demasiado. Cuando pueda me gustaría volver a acercarme y mirar más materiales más detenidamente. Jugamos un ratito al twister con Camila y nos reimos mucho.

A la salida del CEPA nos quedamos unos minutos  en la rueda jugando antes de volver a casa. Después de esto ya nos empezamos a preparar para merendar y charlar un rato con Lili sobre más detalles de la ecosimía y la moneda del proyecto.

En el León los “intercambios comerciales” se hacen mediante cheques de “sueños”. Cada persona, mayor o joven, tiene una chequera para extender cuando quiera “comprar” algo. Supongamos que vendemos un polo, y el ponemos un precio: 1 sueño. Quien nos lo quiera comprar nos extenderá un cheque por ese valor. Todo eso se registra en una libreta, ya que realmente ese “sueño” no tiene un valor real, sólo simbólico. Un saldo positivo de sueños, de forma regular, significa que has ofrecido y “vendido” (simbólicamente) mucho y que parece que has comprendido la finalidad de la propuesta, que es compartir, ofrecer, ser solidario, no querer prenderse de cosas que no necesitamos o tenemos en exceso (ropa, comida, etc.). Por el contrario, un saldo negativo o extender un montón de cheques pero no recibir ninguno nunca significa que recibes mucho de los demás pero no ofreces nada y puede que no hayas comprendido el sentido de todo esto.

En caso de necesidad una familia puede proponer a la comunidad (en esas reuniones “de necesidades”) vender unos ahorros en sueños por dinero real del fondo común (de las aportaciones familiares, de amigos, de cursos, del Tambo y programa de pasantías, etc.). Por ejemplo, si tengo “ahorrados” 1.000 sueños por mis “ventas” (cosas ofrecidas) y necesito algo de dinero porque mi coche se ha estropeado y me es imprescindible para el trabajo, se valora la posibilidad de cambiar algo por dinero real para ayudar a superar esa necesidad.

El valor que tú le pongas a lo que ofreces es libre: yo puedo vender un polo por medio sueño y tú por 5 sueños. Se supone que quien más sueños tiene es porque más ha contribuido u ofrecido, pero igualmente siempre se valora el tipo de participación de cada familia y persona. Teniendo en cuenta que todo es simbólico tiene poco sentido poner un precio elevado a las cosas para “enriquecerse” (y más si todo queda registrado en una libreta y luego se evalúa realmente el tipo de ofrecimientos hechos), pero aun así no se pone un precio base a cada cosa porque el objetivo es que cada uno se concientice de qué es lo que quiere y qué hace en el proyecto. Alguien que siempre reciba pero nunca dé se le llama la atención, y, cómo mínimo se le pregunta sobre el porqué de esa situación.

Después de charlar un rato de todo esto Cami me propone un juego de “buscar nombres, ciudades, animales, colores… con la letra…”, y así estamos un buen rato jugando, entre risas y palabras raras.

Más tarde nos ponemos con las pulseras: yo le enseño macramé y ella me enseña a hacer pulseras tipo “hippie” como la que tengo de Loja. Comprende rápidamente la técnica de nudo del macramé, es una niña muy despierta e inteligente (para los que creen que si no vas a la escuela, con un profesor y asignaturas, no puedes crecer sano, esta niña nunca ha pisado una “escuela” como las que conocemos).

Llega Vini y cenamos él, Lili y yo, ya que Cami está absorta en sus pulseras y collares. Una vez acabamos la cena subimos al ordenador para intentar pasar las últimas fotos de hoy al USB. Como la computadora es Mac, el sistema de pasar fotos que viene en la cámara no funciona, que sólo está preparado para Windows, y, probando a pasar los archivos de la carpeta RAW nos damos cuenta que no es un formato estándar y no conseguimos pasar las fotos correctamente.

Después nos ponemos a escuchar música de todo tipo, entre samba, Philip Glass, Victor Jara, el Cirque du Soleil, Benjamin Taubkin y otros artistas que vamos encontrando. Al timpo vamos charlando y conversando sobre lo que suena, de música y músicos, etc…

Finalmente Cami trae un juego de damas chinas y jugamos ella, Vini y yo un par de partidas antes de recogernos para descansar. Mañana finalmente vamos por la mañana a Quito, a visitar la familia de Vinicio, creo, así que la excursión al León me parece que tendrá que esperar un poco todavía…

¡Hasta mañana!

Ecuador - 4. Una mañana en el CEPA 1

Después de una noche destemplada y con bastante frío me despierta Vini a las 8:15 en punto. Nos preparamos para desayunar los 4 (David se ha ido de madrugada a pasar el fin de semana fuera) un batido de plátano, un poco de pan con mermelada y mozzarela y un “agua aromática” (un té). A las 9 ya estamos listos para ir al CEPA y conocer de cerca la propuesta educativa que ahí se da.

Llegamos al edificio y ya llegan las mamás con sus hijos. Rebeca espera en la puerta alegremente. Ya conozco a Diego y Melani, los hijos de Ignacio y Estefanía, creo, pero aún hay gente que no reconozco.

Liliana me pasa un pequeño documento con las normas básicas de la casa, del funcionamiento del CEPA, etc: no fumar, pedir permiso a un niño si queremos observarlo detenidamente, regresar los materiales al lugar donde estaban, no llevar celulares o cámaras fotográficas, no malograr voluntariamente el material y unas cuantas reglas más de sentido común.

Lo primero que me presentan es la planta inferior, el espacio para niños de 3 en adelante: rincón de cálculo, sensorial, de motricidad, de cuento, de cocina, de pintura, de tienda, de experimentación, de juego simbólico… todos los materiales que aquí se encuentran invitan a la manipulación, al trasteo, a la exploración sensorial y vivencial, etc. Todos los materiales aparecen ordenados y preparados para ser utilizados por quien venga.

No nos detenemos mucho en este espacio y subimos a la parte superior del edificio, donde ya encontramos materiales para niños de 8 en adelante, aproximadamente. En esta zona encontramos infinidad de material estructurado y no estructurado relacionado con cualquier ámbito de interés que podamos encontrar.

Ecuador - Una vista interior del CEPA 1

El rincón de lectoescritura destaca por la impresionante cantidad de fichas, tarjetas, indicaciones, propuestas e ideas lingüísticas que hay. Juegos de relación simbólica, de imagen-palabra, de completar palabras, de relacionar objeto con su función, de animales, astronomia, vida cotidiana, etc.

Me llama especialmente la atención un juego llamado “lük”, consistente en una serie de fichas con un número en una cara y un color y figura detrás. A medida que relacionamos las tarjetas lingüísticas entre sí (en el caso que he visto, por ejemplo, una imagen de una linterna había que relacionarla con otra tarjeta que indicaba “hace que los fantasmas no te pillen por sorpresa”), nos va mostrando la disposición de las fichas en la cuadrícula. Cuando acabamos el juego comprobamos si todo es correcto si al invertir las fichas nos aparece un dibujo simétrico y ordenado. De otra forma nos indica que hay algún error.

Ecuador - Una imagen de un LÜK completo

Juegos de memoria, de relación de señales de tráfico con su función, de ordenar imágenes e inventar una historia, y un sinfín de posibles ideas para trabajar la lengua. Alfabetos en mayúscula, minúscula y tipos de imprenta, letras Montessori en relieve para estimular sensorialmente, tampones con letras a modo de pequeña imprenta casera, etc…

El rincón de cálculo cuenta con otro sinfín de materiales estimulantes y atractivos: juegos de pesos, balanzas, planchas fraccionadas y cientos de piezas que nos ayudan a comprender la lógica de los quebrados. Unidades, decenas, centenas, miles de madera, un diezmil a escala, así como un cienmil y un cubo representativo de un millón de unidades, que está colgado en la entrada del espacio; ábacos de todos los colores, funcionamientos y orígenes, cadenas numéricas para comprender los volúmenes cúbicos, tarjetas con operaciones para desarrollar en un ábaco, como 651.423 / 5.881 (o algo así), alguna propuesta de raíz quinta, bolas de colores que simbolizan la unidad, la decena, etc., planchas perforadas donde realizar operaciones lógicas, alfombras y cadenas para jugar a las operaciones, más juegos de lük basados en el cálculo y las operaciones aritméticas…

Ecuador - Fichas con operaciones básicas

Esto es un paraiso sensorial, un estímulo constante que no puede dejar indiferente a nadie y que te invita profundamente a estar despierto mentalmente, a probar y probar y probar…

Un rincón de manualidades con cuentas, hilo y muchos más materiales para confeccionar productos. El espacio de cocina, que no es como el del Pesta, con materiales adecuados a su edad, con mobiliario Montessori, si no que con el traslado al León Dormido, tuvieron que ubicar el CEPA en una casa que abandonó una familia alemana perteneciente al proyecto, y la cocina existente es para adultos. El espacio de cocina para los niños, mientras no se destine un espacio concreto para ellos, consiste en la posibilidad, una vez a la semana, de ayudar a las familias a hacer las comidas.

El rincón de teatro y disfraces, con todo tipo de disfraces, cortinas y biombos, marionetas de calcetín… un pequeño rincón de música con instrumentos Orff, flautas, armónicas, etc., y un rincón de lectura con cuentos, libros, etc., donde cada día una familia diferente se encarga, a las 11:30, de leerles un cuento a los niños que quieran. Los viernes, además, hay programada una “clase” de música, también voluntaria. Hoy, por ejemplo, he podido escuchar como tocaban “el cóndor pasa” con las flautas dulces.

Después de un breve descanso para desayunar a las 10:30 hemos estado jugando Camila y yo al mangala (diferente normativa a la que conocía), a un juego de tablero y a las damas chinas. He tenido que dejar a medias una cruz del diablo (o algo así), porque me ha sido imposible montarlo… Liliana sí que sabe, así que ya lo montaremos el lunes.

Conversando con Lili sobre el oríden del nombre del proyecto me comenta que el León Dormido es una pequeña loma en lo alto del monte donde estamos que tiene forma de león recostado, y de ahí el nombre, por la ubicación geográfica del proyecto.

Durante el almuerzo conversamos sobre la mañana y los planes para la tarde. Olga, al salir del CEPA me comenta si podemos bajar juntos con Vini a Pifo para ir al internet. Después de comer bajamos con él y otra señora hasta La Línea, donde cogemos un bus hacia Pifo.

Una vez allí buscamos un internet y lo encontramos rápidamente. Nos habían dicho que en los pueblos era poco fiable la conexión, pero hemos encontrado una cabina con 20 ordenadores, rápidos, modernos, con mucho software de edición y ofimática y con una conexión a internet más que aceptable. Cuánta diferencia con respecto a Perú… internet lento, máquinas lentas y mal equipadas… Realmente tristón, y tristón tambien el que ahora esté pensando en eso…

Despues de una dos horas y media de teclear lo de la libreta y conversar sobre el proyecto con Xenia me vuelvo hacia el León en busca de Olga, que se suponía en el CEPA 1 repasando material, ya que se había adelantado desde Pifo para aprovechar la tarde.

En el CEPA no encuentro a nadie, así que miro en el Tambo si alguien me echa una mano, pero nadie la ha visto. Cuando vamos de camino a casa de Ignacio, donde están acabando la obra de una ampliación de la casa para alojar visitas vemos a Olga que sale del CEPA, pero de la parte inferior, el kinder, cuando yo había mirado sólo arriba.

Aquí ella, Javier y sus hijos ya se van a descansar pero yo prefiero tomar nota de los materiales que hay en el CEPA, así que me prestan la llave y paso un buen rato haciendo “inventario” de los materiales que se pueden encontrar en el rincón de manualiades, de juego, de música, de teatro…

Ecuador - Juegos artesanales

El rincón de calculo y el de lectoescritura, por el volúmen de material y por la falta de luz, quedan aparcados para otro dia. Algunos materiales eran “de esperar”, o por lo menos me los podía imaginar, pero hay muchos otros que desconocía (y desconozco). Por ejemplo los “lük” me parece una herramienta excelente, así como los “paletti”, aunque estén en alemán y a veces, cuando son trabajos de lectura, se dificulta un poco, también pienso que es un material muy interesante y bien elaborado.

Podría pasar horas y horas haciendo operaciones con los lük, las cuentas, cadenas, cubos y alfombras de cálculo, y si alguien me enseñara a utilizar un ábaco procuraría estar días resolviendo divisiones de 5 cifras…

Cuando ya ha quedado poca luz voy al Tambo a devolverle la llave a Olga. Están todos los de su familia y me enseñan el edificio. Conversamos un rato sobre el proyecto, el viaje, el jet-lag… de todo, vamos.

Olga me comenta por la tarde, de camino a Pifo, que unos amigos suyos de Irún ahora tienen problemas con la justicia por el tema de la educación de sus hijos, que no habían ido a una escuela formal… Me comenta también que parte del problema o la solución radica en el inspector educativo o de servicios sociales que te toca… hay quien es expedientado por no tener matriculados a sus hijos pero luego en una investigación se constata que los padres no descuidan a sus hijos si no más bien todo lo contrario… también puedes cruzarte con un inspector intransigente y que te complique la vida, es cuestión de azar, como quien dice.

De regreso a casa conversamos con Lili sobre anteriores visitas a su casa, sobre las reuniones semanales (la de hoy de necesidades) y de muchas otras cosas relacionadas con el proyecto, como la financiación y fondos para materiales, la implicación de las familias en el antiguo Pesta, etc.

Después de cenar jugamos con Camilia y yo a varios juegos de lápiz y papel: el cinco en raya, el conecta 4 y el de hacer cuadraditos. Camila me pide expresamente que le enseñe juego para jugar con su papá, y me alegra ver cómo tantea el juego y va tropezando y al mismo tiempo encontrando estrategias casuales que le permiten mejorar su juego. Lo veo sobretodo en el cinco en raya y en el de cuadraditos, porque nos lleva más tiempo hacer una partida.

Otro día completo y largo, bien aprovechado y ya habiendo visto algunos materiales. Necesitaré años para aprenderlo todos, pero con paciencia puedes aprender a sacarle el jugo a todo…

Mañana será otro día… y la verdad es que me costará volver a Piura después de todo esto… a ver si por lo menos encuentro en la carpintería algún material interesante para llevarme para las ludotecas. De hecho me llevaría todo el CEPA, pero es impracticable e incómodo de llevar a cabo, así que mejor consideramos otra posibilidad más realista…

¡Buenas noches!