Reflexiones (III)

Anteayer llegué de nuevo a Piura, después de un “merecido” (con la consiguiente porción de modestia) descanso vacacional de unas semanitas por Perú.

La verdad es que ya necesitaba un descanso: las últimas semanas habían resultado bastante estresantes en cuanto a actividades y sobretodo en cuanto a actitud con respecto a la ludoteca.

Como ya dije en mi anterior mensaje al respecto, la visita al León Dormido ha sido un arma de doble filo: me ha presentado una alternativa real a las formas de vida habituales y ha reforzado mi convicción en enfrascarme en uno de esos modelos “no convencionales”. En concreto el del León era como una explicación viva de lo que siempre he soñado: un lugar tranquilo para vivir con mi familia y con mis hijos, donde dedicarme a ellos sin grandes preocupaciones (dinero, tiempo, hipoteca, etc.) y poder disfrutar de la vida como ya nos hemos olvidado en las culturas occidentalizadas y globalizadas.

Al mismo tiempo, en cuanto a lo educativo, también me ha hecho convencer de que el sistema actual (en España y en la mayor parte del mundo, por no decir en todo el mundo) no es adecuado para formar personas: viniendo de una sociedad recientemente tecnificada, los sistemas educativos pretendían preparar trabajadores cualificados para esas grandísimas fábricas textiles, automotrices, eléctricas, etc. que iban apareciendo y creciendo. Como ya sabemos, el trabajo en estas fábricas era en cadena y cada trabajador tenía una función muy precisa en su punto de la cadena, realizando un trabajo mecánico y repetitivo. El sistema educativo desarrollado en torno a esto, pues, está claro: mecanicista y memorizante. Dentro de ese sistema económico no era importante que las personas se desarrollaran plenamente en sí mismas, si no que fueran unos buenos individuos productores para las fábricas, así que el concepto era bastante concreto. Aulas con 30, 40 o 50 alumnos, todos uniformados (cosa que en latinoamérica aún dura de forma generalizada), mesas mirando al frente (como en sus puestos de trabajo, todos codo con codo), ejercicios de memorización y repetición, etc. Ahora nos encontramos en otro tipo de sociedad, donde se reclaman personas con capacidad para aprender toda la vida, personas creativas e imaginativas que, con ese sistema uniformizador no se pueden desarrollar, así que las escuelas están “empezando a cambiar”, pero no se ha perdido de vista el aula, los espacios definidos y la concreción de contenidos por parte de pedagogos y pensadores que “creen” que tal o cual contenido es el adecuado para los alumnos.

En el León, después de toda la experiencia y práctica constatan de una forma natural que los seres son capaces de desarrollarse a sí mismos (así como un pájaro aprende a volar sin que su madre esté empujándole a que lo haga, por poner un ejemplo), y tan sólo hay que proporcionarles un entorno adecuado y la compañía necesaria. Cada individuo sabrá, naturalmente, encontrar su camino en el mundo y su mejor forma de desarrollo. Es bastante difícil pensar que, teniendo las capacidades y estructuras mentales más versátiles y complejas de todo el mundo animal a todos nos sirva con el mismo tipo de educación, los mismos contenidos, los mismos programas, etc. Se entiende que esta complejidad hace crecer la variedad de forma de aprendizaje, y es por esto que los del León han decidido ofrecer a sus pequeños una cantidad inmensísima de materiales de todo tipo, a su alcance, y que ellos decidan qué quieren hacer en cada momento, para que se desarrollen plenamente y de la forma que, de una forma natural, es más adecuada para su organismo.

Quizá es un concepto difícil de digerir, teniendo en cuenta que el 99% de nosotros somos producto de ese concepto de escuela tradicional, y si no vemos un aula, un profesor, exámenes y una evaluación con nota (aprobado, suspendido), ya nos asustamos y creemos que quienes opinan lo contrario están locos.

Pero también veo que, después de estar estudiando magisterio durante estos tres años (que son pocos, para mi gusto, como para estar preparado con garantías, para salir ahí delante de esos 25 o 30 pequeños y estar a la altura), siempre había sentido que algo fallaba y que había algo que no me gustaba del sistema y que no sé muy bien que era. Haber pasado por Ecuador me ha confirmado el descrédito que me refieren los modelos tradicionales de escuela y que reafirman cada vez más mi creencia en un modelo alternativo que crea de verdad (resaltando esto último) en los procesos naturales de crecimiento y desarrollo de las personas (lo que ellos llaman procesos de vida).

Lo que pasa es que después de toda esta invasión de aire fresco en mis pensamientos e ideas, volver a Piura, donde la situación está relativamente estancada, a remolque de las circunstancias de la organización y de los planes educativos (muy) tradicionales que tienen que aguantar los niños, donde las ludotecas (en mi caso sobretodo en Primavera) parece que nunca progresan realmente, y a mi parecer, casi todas están condenadas a la desaparición en cuanto Ñari deje de apoyar económicamente y con sus trabajadores… es un jarro de agua fría. Para mi la vuelta fue desalentadora, después de haber visto una alternativa real de desarrollo, volver al modelo antiguo, y pensar en la comparación de Xenia de “los educadores sociales arreglamos lo que estropea la escuela” y convertirla en “en la ludoteca intentamos reconstruir lo que la escuela destruye”…

Empecé a mirar más adelante que propiamente en la ludoteca. Me quedaba un mes y pico de prácticas, y más que pensar en las actividades con los niños, que sería algo efímero, creo que inconscientemente empecé a centrarme más en el espacio: pintamos el exterior de la ludoteca con juegos de calle, llenamos las mesas de juegos de mesa que quedarían “por siempre” en esas mesas, con Juanjo empezamos a valorar la necesidad de estructurar adecuadamente el espacio para poder aprovecharlo mejor, más que centrarnos exclusivamente en las actividades.

Pero al mismo tiempo ayuda muy poco el espacio donde está ubicado esa ludoteca: polvo y arena siempre presentes, perdiendo el tiempo de una forma absurda limpiando cada día, como una hora o así, no tenemos agua, no tenemos electricidad, no hay espacios definidos y separados (como en Chiclayito), etc.

Si le sumamos todos estos factores ya de por si desconcertantes a los planes que empezábamos a desarrollar Xenia y yo para el futuro (la ludoteca-escuela que pensamos crear, la organización de apoyo a las ludotecas de Piura, etc), las últimas semanas en Primavera fueron bastante de desidia, dejando en otros el “estar ahí”, y yo más bien refugiándome en eso que comentaba de adecuar el ambiente.

No sé exactamente porqué me pasó todo esto, pero sí sé que, a mi vida en general le vino muy bien la visita a Ecuador, pero a mis prácticas en Piura no le ayudó demasiado. Espero por lo menos que esta experiencia sirva para reorientar un poco el trabajo que se está haciendo en Ñari y presten atención al principal foco con el que hay que trabajar para conseguir realmente algo a largo plazo: las familias. Son éstas las que van a tener a sus hijos siempre, y son ellas los modelos a seguir y que seguirán los niños. Si no trabajamos de verdad con las familias será muy dificil conseguir resultados a largo plazo en la ludoteca, porque ésta son 5 o 6 horitas semanales, y el resto están entre la escuela, que ya hemos visto que no es una influencia del todo adecuada, y la familia, que en estos asentamientos, en la mayoría de casos, no es tampoco un buen ejemplo.

Sea como sea, la mayor parte de mi pensamiento había pasado de estar bastante centrado en el trabajo en las ludotecas, a pensar actividades, a crear mis materiales para el rincón de música, en definitiva, a estar ahí; para pasar más bien a pensar en unos proyectos más integrales y más completos que empezaría a desarrollar de una forma u otra en cuanto llegara a España (también con respecto a Primavera y Piura, es decir, no abandonando lo que estaba haciendo ahora). Tenía ya la mente puesta en ese futuro de unos meses adelante, dejando un poco de lado el “ahora” de las ludotecas.

Realmente todavía es pronto para valorar realmente las prácticas y toda la experiencia de una forma integral. Me quedan apenas varios días para irme de aquí, y hasta que no llegue a Barcelona y pasen unas semanas para asimilar todo lo vivido (no sólo lo que he vivido hasta ahora, si no lo que falta de este mes aún), para explicar a todos las anécdotas, lo mejor y lo peor, los recuerdos, etc., creo que hasta entonces no podré saber de verdad qué ha pasado en mi en esos 8 meses de vida que he pasado fuera.

Así que me despido de estas reflexiones, bastante completas, hasta mi vuelta a Barcelona, donde espero hacer una valoración final e integral con todo lo que tenga que ser (que no sé qué será).

Tiempo al tiempo.

Despedida en San Martín…

Antes de ir a la ludoteca paso por el internet. Son las 16:10 o algo así. Me encuentro a Juanjo en linea, con lo cual pienso que la ludoteca no debe de estar abierta.

Al cabo de diez minutos o un cuarto de hora estoy ya en la puerta de la ludoteca. Efectivamente, está cerrada, no hay nadie ni dentro ni fuera. No hay niños en la calle, casi no hay gente paseando… Qué ocurre hoy?

Llega Juanjo, y al mismo tiempo Rosa con la Milagritos. Nos ponemos a limpiar el agua encharcada por las lluvias de la noche anterior. Llegan unos pocos niños. Una mamá con su hijo. La señora Heidi, y la señora Roca.

Hoy hay reunión…

No hay reunión, no hay gente suficiente…

Son las 6 y sigue sin haber casi nadie: 3 niños, 7 adultos… vaya ludoteca.

Vaya día he ido a elegir para “último día” de visita en la ludoteca…

En fin, buen viaje! :)

Reflexiones (II) - Entre San Martín y Ecuador…

¿Dónde estábamos? ah, sí…

Eso de esquivar los problemas es lo que siempre había hecho hasta hace un tiempo. El daño que me había hecho la gente hasta entonces me había “obligado” (entre unas cuantas comillas) a responder a las dificultades huyendo de ellas, esquivándolas y mirando hacia otro lado. Soy muy consciente de haber desaparecido de la escena cuando me he sentido en peligro de alguna forma, como cuando decidí romper con el grupo en el que estábamos, con Laura, Noel, Toni, Montse, Siro, Xenia y yo, principalmente. Recuerdo que no estaba a gusto, que había algo en aquel grupo que, para mi, fallaba o no acababa de funcionar correctamente. Y un día, en uno de esos momentos de determinación irreflexiva (por lo menos conscientemente hablando, quien sabe lo que me estaba pasando por dentro), me decidí: “no me habéis hecho nada, lo sé, y lo siento, y puedo estar muy a gusto con cada uno de vosotros individualmente, pero en este grupo no me siento bien y esta es la última vez que salgo con vosotros”… Bueno, quizá un tanto drástico (aunque se ha cumplido lo último), pero sí que representa bastante lo que quiero decir de rehuir los problemas y dificultades. En esa situación me sentí en peligro, y la forma de solventarlo fue huir.

Así he ido haciendo, sin que me sintiera cómodo con ello, a lo largo de los últimos años, incluso en la universidad, cuando he estado abriéndome lentamente como soy al mundo. Esquivando problemas, siempre con la alarma puesta, mirando al mundo por la rendija del caparazón de tortuga (que por cierto, lo que pesa, siguiendo la metáfora) y sin encontrarme con un problema real que me haya obligado a encararlo de frente y a asumir mi propia realidad, mis carencias, mis fortalezas y mi capacidad de resolver problemas de forma creativa.

Aquí, como ya dije, me encerré de nuevo en el caparazón, porque me encontré con algo que no había previsto y no era capaz de digerir. Una parte de mi ser me decía que huyera, una vez más, que me olvidara de ese “problema”, que no tenía justificación alguna, y que me dedicara a lo que realmente interesaba, mis prácticas (bueno, quizá esto era lo que pensaba, no recuerdo con demasiada claridad lo que era y lo que es entre toda la bruma de pensamientos). Si el problema no era cosa mía no tenía porque obligarme a darme de bruces contra una pared, simplemente tenía que seguir con mi camino y listos. Otra parte de mí me venía anunciando que lo mejor era resistir, que yo no tenía porqué huir o escapar de aquello. No había hecho nada significativo (suponiendo que hubiera cosas poco significativas) como para merecer el trato que recibía, pero aun así creía que lo que tenía que hacer era seguir con mi determinación de mirar hacia adelante (también), y no irme de allí.

Pero mi paciencia se agotó, cuando no era una sino dos los que me hacían sentir como me sentía. No tenía porque seguir aguantando como si nada, no tenía porque seguir viviendo en un sitio donde ni siquiera se valoraba mi sola presencia. Tenía clarísimo que mi experiencia en Perú no iba a convertirse en un Gran Hermano, en una lucha por la supervivencia en la casa. Y sobretodo lo tuve clarísimo cuando todo esto empezó a afectar de forma más que notable a mi trabajo (y aún afecta, por desgracia).

Así que huí, una vez más huí, y mis sentimientos al respecto son encontrados: por un lado estoy molesto conmigo porque sigo sin comprender los motivos que llevaron a determinadas personas a actuar como actuaron para conmigo, obligándome a ser algo que no quería. Molesto porque huí, porque había aguantado 4 meses (bueno, un poco menos) de vivir en un continuo absurdo y no supe aguantar un par de meses más, claudicando ante mi mismo. Por otro lado creo que es lo mejor que podía haber hecho, porque no tenía porqué seguir aguantando aquello, sobretodo teniendo en cuenta que no estaba justificado y que no había provocación por mi parte (o así me lo ha parecido casi siempre: sólo se me pueden recriminar cosas significativas muy al principio, quizá las 2 primeras semanas, no más, después de la primera charla creo que hubieron muchos cambios que hubo quien no quiso ver; y muy al final, cuando ya me puse en algunos aspectos a su altura, cosa con la cual me he sentido muy mal conmigo mismo). Como ya he dicho, esto no es un reality, y no tenía sentido seguir aguantando… todo.

Aún así huir esta vez no me ha ido mal del todo, como ya digo, creo que ha sido una idea inteligente, que quizá tuve que valorar anteriormente. Entre otras cosas, fui a parar al Hogar de Cristo, con Lucho y los niños, una institución peculiar, que también me ha enseñado cosas sobre la vida en comunidad, sobre niños, sobre la gente del Perú y el país en general, etc. Entré a medio camino entre lo forzado y lo voluntario: evidentemente, no habría salido del depa de forma tan radical si no se hubieran dado las circunstáncias, pero también reconozco que ya tenía algún interés en conocer un poco más de cerca el proyecto que tienen en las Capullanas (aunque debo admitir que después de mi primera visita al Hogar no me interesó demasiado, y no sé si le comenté así a Marta). El traslado también afectó un poco a mis rutinas diarias. Al estar tan cerca de San Martín (apenas cruzar la Grau ya estás en la parroquia, la ludoteca, la comisaria, la Quiñónez…) podía pasar muchas más horas con los vecinos de la cuadra además de ir cada noche a jugar voley contra los de Nueva Esperanza. Al mismo tiempo, como ya no volvía con colectivo al centro, hamburguesa del Pikiss y charla con Juanjo, éste dejó de venir por la zona así que centramos más el contacto por las mañanas después de Ñari en almuerzos con él, encuentros con Víctor, etc.

No sé exactamente cuándo empezó más en serio la confianza con Juanjo, pero creo que fue a partir de aquella “primera” visita a la casa de Fiorella donde estaban todos tomando, con César triste por su pérdida sentimental, y los “primaveros” también tomando con ellos. De ahí una noche en el D’Javy, unos cuando días en San Martín, hamburguesas en la Merino… y desde entonces, supongo yo, que hemos fortalecido esta amistad, así como nos hemos conocido. Recuerdo al principio que la relación era un poco más distante, que quizá yo no estaba en una situación cómoda como para mostrarme tal cual me considero, y que quizá él me conocía más a través de las chicas y no tanto a través mio propiamente, pero me alegra saber que las cosas han cambiado y que hemos encontrado muchos puntos en común el uno con el otro y que pensamos de formas parecidas en ciertas cosas.

Significativo fue también el conocer a todas las chicas de San Martín, en especial a Irma, justo cuando salía del depa, justo esa semana en que nada-podía-ser-peor. Significativo por muchas cosas, pero sobretodo porque me dio el calor auténtico que nadie me ha sabido dar aquí, porque me sirvió de refugio durante esas semanas para cobijarme del dolor de allí afuera, porque al final, se empezó a convertir en mi mente en algo que, por suerte, parece que he sabido llevar como tenía que llevarlo. Significativo porque, lo mantengo, fue y es mi mejor amiga en toda esta aventura, y me alegro de que así sea, la verdad.

Y de ahí vino toda la visita a Ecuador, entre la “confusión” del momento, la desorientación de no saber muy bien hacia donde caminar, con la experiencia de las ludotecas, de Primavera, que, para mi, empezaba por fin a caminar.

Ya expliqué un poco las sensaciones iniciales al respecto, aunque quizá me queda por comentar las reflexiones que se dieron depués de concluir toda aquella experiencia de 7 días en el León.

Esos 7 días creo que han sido los que han marcado más significativamente un rumbo y una determinación en mi vida, los que me han convencido de que mi idea de formar una familia y crecer junto a mis hijos no es una idea alocada, de que esto no era una pérdida de tiempo ni una cosa poco ambiciosa. Convencido de que vale la pena creer en un ideal como ese, y que si mi felicidad creo que vendrá a partir de eso, de mi familia, porqué tengo que negarme a ello por la sociedad crea que es poco pretencioso.

Creo que las mejores decisiones de mi vida en los últimos años han sido estudiar magisterio y abrirme las puertas del mundo de la educación, optar por esta alternativa de prácticas en Latinoamérica, y, por último, conocer el León en persona. Las dos primeras fueron decisiones repentinas, sin una reflexión previa (como ya dije más arriba), que, aunque han sido muy acertadas, no vinieron de un pensamiento anterior, de una idea bien trabajada, fueron, simplemente, impulsos que me llevaban a lanzarme “a la aventura” (como ya he hecho algunas otras veces en cosas más pequeñas y intrascendentes).

Lo del León fue diferente: Aora y Lucía me hablaron de las escuelas libres, del respeto a los procesos de los niños (me sonaba a chino todo aquello), de un libro que me iría muy bien, del “está casi convencido, ya verás en un tiempo” de Aora. Empecé a leer el Educar para Ser apenas llegué a Piura, en cuanto acabé con El cuarto Reich, una de las peores bazofias que podía haber comprado en la librería, no sé si sería noviembre o primeros de diciembre. Al principio lo cogí sin saber, leyendo sin tener idea de lo que estaba a punto de descubrir.

Recuerdo mi sorpresa a medida que iba leyendo anécdotas. Al principo el libro parecía una novela de aventuras, con las dificultades de Rebeca y Mauricio para encontrar su camino en la vida, sorteando obstáculos, probando los más diversos oficios. Cuando empezó el jardín de infancia empezaron para mi también las pequeñas anécdotas sorprendentes. Cuando empezó el Pesta, empezaron las no tan pequeñas anécdotas impactantes, y a medida que avanzaba me sentía más animado para seguir devorando el libro y absorbiendo ideas e historias. Empecé a formar en mi pensamiento la idea “y porqué no voy a verlo con mis propios ojos”, que fue ganando fuerza a medida que iba leyendo. Me parecía increible lo que se explicaba en ese libro, y no en el sentido de “es mentira” si no en el de “es impresionante”, y quería conocerlo de primera mano. Me puse en contacto con Rebe a través de Olga, y concertamos la visita entre el 14 y el 21 de febrero. El Pesta ya no existía, pero había algo “parecido”, algo que no acabé de entender, una cosa llamada “Proyecto Integral León Dormido”, que, si bien me sonaba a chino, como las ideas del Pesta que iba poco a poco conociendo unos meses atrás, ya estaba absolutamente convencido de que valdría la pena conocer y visitar.

Y así fue, me planté en Oyambara, en la colina del León, después de un par de días de autobuses, autocares y demás historias. No me lo podía creer, por fin estaba allí. Y lo paradójico es que quería estar allí pero tampoco sabía lo que me iba a encontrar.

Encontré mi camino. Bueno, realmente, más que encontrarlo encendí la luz que alumbra los caminos cuando uno no ve bien los carteles, y me he decidido a empezar por un camino que creo que es el más satisfactorio para mi vida. Definitivamente, ir al León y conocer más sobre esta alternativa real es lo mejor que podría haber hecho para enriquecer mi vida y empezar a ordenar y poner las bases para lo quiero que sea mi vida futura.

De hecho, esto no ha hecho más que empezar a cambiar mi vida, y saber que lo que vendrá será mejor es lo que más me llena.

Pero no todo es color de rosa… este viaje a Ecuador ha sido, al tiempo, una de las cosas que le ha hecho más daño a mi estancia en Perú…

Pero esto ya lo explicaré en otro momento… ;)

Primavera - una vez más…

Es la segunda vez que voy medio desganado a la ludoteca… Me doy cuenta de ello, y de que, por lo tanto, mi actitud frente a los niños no es la que tendría que ser, siento que quizá no es el momento de estar ahí o por lo menos no es el momento de estar con ellos y sí más bien dedicándome a hacer algunas otras cosas.

Y este ha sido el caso de hoy: hemos empezado a pegar los juegos de cartón que había por ahí desperdigados y sin uso, en las mesas. Con un poco de cinta adhesiva hemos puesto un juego en cada esquina y un tablero más grande en el centro, además de dos tableros de ajedrez en una banca de la ludoteca.

La verdad es que queda bonito y ordenado: ahora estos juegos se podrán utilizar (cuando tengamos piezas, claro), estarán a la vista, y habrá un espacio claro para dedicarse a ello, no como hasta ahora, que esos pocos juegos quedaban ocultos entre toda la “maleza” de materiales desordenados (como siempre) en la ludoteca. De los juegos que hemos rescatado hasta el momento hay: 2 tableros de ajedrez pequeños, 1 grande, 1 ludo (parchís) grande y 1 pequeño, 2 solitarios chinos (como el que traje de Ecuador pero en papel), 3 3-en-raya, 1 escalera y 1 fórmula 1 (bueno, un juego de circuito cuyos dibujos son unos coches de carreras). Digamos que hay un par de mesas que las hemos convertido en “mesas de juegos”, y están quedando la mar de bien.

El haber estado haciendo esto y no haber estado tan pendiente de los niños me ha permitido estar más tranquilo, relajado y mejor conmigo mismo. No sé porqué me está pasando esto, pero me siento un poco tenso cuando estoy allí últimamente, creo que por las “dificultades crónicas” que sufre esta ludoteca: falta de voluntariado, la incertidumbre de no saber qué pasará cuando yo deje de estar por aquí (es así), falta de recursos, el espacio inadecuado, etc.

Además de esto Xenia trajo de España un “master mind” muy colorido y vistoso que ha tenido buena acogida entre los niños, sobretodo entre los más mayores, ya que es un juego bastante “de pensar”, que trabaja y fortalece la lógica, deducción, etc. Un juego más para la ludoteca, sumándolo a los que ya han ido llegando en los últimos tiempos.

En mi particular lucha contra las “hormigas asesinas” de la ludoteca (la primera especie de hormiguitas pequeñas que muerden que conozco) he hecho algún avance creo que significativo. Después de ver el sábado que las hormigas reaccionaban bastante “mal” a la lejía (lógico) he vuelto a hacer un repaso de los hormigueros rociándolos con más Clorox. Inmediatamente los hormigueros han dejado de tener movimiento alguno, y tengo pensado traer cemento o cola adhesiva o algo así para tapar las juntas, aunque hoy no tenemos y tendremos que dejarlo para más adelante. Pero ya es un paso poder entrar a los baños sin tener que rascarse las piernas por tener apoyado un segundo el pie en el suelo.

Sea como sea eso es básicamente lo que hemos podido avanzar hoy, y mañana, como siempre, más, y espero que mejor. :)

Un día más en Piura

Un día con un poco de todo… Por la mañana vamos a San Martín, la primera ludoteca que Xenia va a conocer. Por las lluvias del día anterior, está todo encharcado, y como sólo nos encontramos con dos niñas que no conozco, más que un ambiente de ludoteca típico parece uno de los primeros días que llegamos a San Martín, que nos encontrábamos con pocos niños (o ninguno), y más bien aburrimiento generalizado.

A las 10 aproximadamente llega Marta, nos presentamos, y nos vamos al centro, que tenemos que pasar por el mercado a comprar algunas cosas, a internet para avisar que “ya he llegado”, y alguna cosilla más. De ahí al Hogar a dejarlo todo, y finalmente a Almirante Grau, donde hemos quedado para almorzar con Juanjo, Dina, Manu, Edurne y Álex. El almuerzo se desarrolla sin problemas, con algunos cotilleos entre el cevichazo, el seco de chavelo y el arroz con mariscos que nos pedimos, todos los platos de rigor en un día de bienvenida como éste.

De ahí a Primavera, no sin antes ir al mercado a comprar algunos regalitos y galletas para el compartir de los cumpleañeros de enero y febrero. Una bonita celebración con los niños y niñas, unas cuantas canciones y dinámicas, y hasta el lunes, como todas las semanas.

Y por la noche al d’Javy y más tarde a bailar a “un lugar diferente” con todos… un buen rato de bailoteo, espectáculo incluido, y finalmente a dormir, por fin, en el hogar. El domingo será un día también largo… No todos los días se viene a Piura, y hay que conocer el máximo de cosas en el mínimo tiempo posible… pero sin estresarse ;)

Primavera: taller de origami

Hoy, si seguimos el programa, tocaba un taller de origami o papiroflexia que ya tenía en mente desde hace muchos meses, y en eso que hemos estado toda la tarde enfrascados. Yo he llegado un poco tarde porque he pasado por el centro para comprar el papel para el taller, 100 hojas de papel de colores, más fino que el normal, adecuado para hacer manualidades como la que nos proponíamos.

El taller ha ido bien, hemos empezado construyendo una caja, un sombrero de Samurai, una mariposa, y finalmente Juanjo nos ha enseñado a todos a hacer un cisne que mueve las alitas.

Hemos sido unos 8 niños y 4 adultos participando del taller, que se ha desarrollado muy tranquilamente hasta las 6 o así que ya hemos empezado a recoger. Al mismo tiempo del taller de origami hemos estado tambien haciendo otro tipo de manualidades con papel, como recortar papel doblado para hacer bonitas orlas, o algún “truco” como el de la cinta de Moebius…

Y hasta el sábado!

Primavera: día… para olvidar

La última vez que voy a la ludoteca sin ganas.

En 5 meses de trabajo ha sido el peor día que he pasado allí. No tanto por la actitud de los niños, si no por mi mala predisposición para el trabajo. Soy consciente de que a veces uno puede tener un mal día, y también soy consciente que lo mejor en esos casos debería ser hacer cualquier cosa menos fozarte a trabajar con los niños y mejor dedicarse a alguna cosa que no implique “contacto humano”.

Sé que no les he dicho nada fuera de lugar, y que todas las veces que les he llamado la atención ha sido justificado (por lo de siempre, el balón no se juega dentro, recoger lo de que hemos utilizado, etc.), pero mi tono, la forma de decirlo, que quizá es lo que más hace, más que tus intenciones de fondo, es lo que ha fallado, y mucho, hoy.

Sé que lo de hoy no debe volver a pasar, pero también sé que si vuelvo a tener un día desganado como el de hoy no iré a la ludoteca, o intentaré abrir, dejar a alguien al cargo y dedicarme a cualquier otra tarea que no sea estar pendiente de lo que hacen los niños o de jugar con ellos sin ganas.

Hoy, degraciadamente, creo que me he puesto a la altura de muchos profesores de este país y de lo que recuerdo de mi infancia, y no me ha gustado… si ya tengo conflictos por el modelo de profesorado que se me antoja más adecuado desde mi estancia en Ecuador, y creo que el modelo habitual y dentro del cual (y para el cual) he sido formado debería ser superado rápidamente para dejar paso a otro tipo de concepciones más educativas y humanas. (Y esto no es tarea del maestro y profesor, es tarea de toda la socidad, empezando por los gobiernos y ministerios de educación.)

Sea como sea, espero no volver a sentime así con los niños y de cara a ellos.

Reflexiones (I) - Los inicios…

El viaje empieza a llegar a su final. Xenia llega a Perú en dos días, y esto significa que una semana después acaban mis prácticas oficialmente, aunque no toda esta aventura, que ya tiene una fecha de caducidad “oficial”: el 2 de junio, partiendo con un avión de Air Comet desde Santiago de Chile…

Pero de esto ya hablaremos en otro momento, y seguramente, en otro lugar. Ahora prefiero centrarme sobre los últimos meses pasados y no los que están por llegar.

Aún recuerdo, muy vagamente, todo lo que eran preparativos, la última noche en casa acabando… bueno, empezando a montar la maleta. Siempre he sido de hacer las maletas a última hora. Y no la hice más tarde (empecé a las 9 o 10 de la noche, después de cenar) porque tenía la presión de mi familia para que la hiciera ya. Después, por supuesto, me di cuenta de que me había dejado algunas cosas relativamente importantes, como el cargador de la batería de la cámara (curioso que recuerde eso en primer lugar), algunos libros que hubiera podido traer (aunque confundo si olvidé o si luego me di cuenta que podía ser interesante tenerlos aquí…), y quizá algo de ropa, medicinas…

Recuerdo las últimas horas con Xenia, con desgana, previendo lo que iba a ser todo este tiempo de distancia. Creo que, inconscientemente, preferí no estar muy despierto aquellos últimos días porque si no el castañazo que me iba a dar cuando pasara por la puerta de embarque y hasta el próximo reencuentro iba a ser de campeonato. Afortunadamente los problemas no nacieron de ahí, ni por ese tema sentimental, ni por la distancia de la familia, de los amigos, de ella… Para todo eso ya estaba mentalizado, plenamente mentalizado de que este aislamiento era serio, de que la distancia era la que era, y que el tiempo también iba a ser el que ha sido… Para eso tuve más de un año y medio de preparación. Un año y medio en que me iba dando cuenta que pronto iba a estar lejos de todo, y cerca de eso que aún no entendía de “ludotecas”, cerca de Rio de Janeiro, de la samba…

No sabía muy bien donde quería estar, pero ya sabía que en Barcelona no. De hecho todavía no sé donde quiero estar (y por esto ya te tengo bastante harta, lo siento cariño) ni lo que quiero hacer de ahora en adelante con mi vida. Creo que el hecho de conocer mundo es una de las mejores oportunidades que te da la vida para crecer en todos los aspectos posibles, y tener más puntos de vista de cómo piensan las personas en un sitio y otro te da muchas herramientas y más claridad mental para ver cómo encarar tu propia existencia. Aunque al mismo tiempo eso tiene sus cosas negativas, y es que si no sabes administarlo aparece todo como una avalancha de ideas, sentimientos, positivos y negativos… y no sabes hacia donde mirar ni donde agarrarte para seguir caminando.

Hasta hace 7 meses mi vida era la que era, una vida ligada al piso de mis padres en Barcelona, a mi pareja “de toda la vida” (casi 5 felices años compartidos), a mis “amigos” de siempre, con los problemas de siempre, al trabajo en el quiosco, a los vecinos antipáticos de turno, la universidad… siempre he creído que algún día sería compositor, que podría hacer algún tipo de estudio oficial no sé exactamente donde, y recuperar todos los años perdidos, olvidar todos los resentimientos con mi violín, conseguir hacer algo interesante (por fin), con el piano, y desarrollar, de una maldita vez, el potencial creativo que sé que tengo para con la composición clásica, que es lo que siempre he querido y soñado. Cuarentamil intentos e inicios de obras, la mayoría interesantes y prometedoras (y no sólo desde mi perspectiva), y apenas una o dos acabadas… en fin, el cuento de siempre. Esa era mi vida hasta entonces.

Recuerdo mis planes de futuro en junio y julio, cuando acababa la universidad y comentaba con Àngel y compañía las perspectivas de futuro de cada uno. No tenía muy claro qué hacer a la vuelta de Perú, pero tenía interés en meterme en el Taller de Músics a hacer algo de contemporáneo, intentar, pf, buscar alguna beca para acabar el grado medio en el Liceu (aunque necesitaría trabajar otro año entero para pagarme la matrícula ahí, creo), preparar oposiciones para primaria (no musical) para el año que viene o el siguiente o empezar musicología en la UAB o la UB (quiero, en presente, mirar críticas de uno y otro sitio, para ir haciéndome una idea del asunto…). Sí, recuerdo lo de las oposiciones, recuerdo tener la convicción de que puedo prepararme si me lo propongo y ganarme una plaza pública para empezar a ejercer y estabilizar mi vida laboral de una vez, y poder empezar con mi proyecto de vida en común con Xenia, que al fin y al cabo es lo que quiero de verdad: una vida tranquila con ella y nuestros en una casa (ah… esa casa de madera que tanto nos hemos imaginado…) en el campo o la montaña.

Una vida “normal”, relativamente poco ambiciosa a nivel personal, sobretodo si lo comparas con las proyecciones de otras personas conocidas o amigos que tenían sus planes de futuro con grandes ideas y con un frenesí de actividades que parecía no tener fin. No, mi plan era más tranquilo, nunca he aspirado a un trabajo que me reporte grandes ingresos ni grandes viajes ni nada de eso. De hecho nunca he comprendido esta máxima del capitalismo de tener, tener y tener, cuando el dinero lo que tendría que permitirte es vivir una vida cómodamente con los tuyos, y no estar criando larvas en bancos y depósitos a largo plazo.

Y yo seguía con mi maleta, que si no recuerdo mal, la desmonté como 3 o 4 veces antes de conseguir cerrarla con todo lo que tenía… la ropa, los libros, las herramientas de afinar pianos (que al final ya ves para qué me han servido… tendré que esperarme a la vuelta para ponerme a punto del todo, aunque tampoco han estado mal las prácticas aquí), qué más traía… no sé, todo eso que uno se suele (supongo) guardar en una gran maleta cuando hace un gran viaje.

Aquella noche no pude dormir, pasamos casi una hora estirados y abrazados en el sofá, hasta las 4 o así que nos pusimos en pie para desayunar un poquito. Miranda tenía un examen al día siguiente, así que ella durmió más rato. El ambiente estaba bastante enrarecido en casa. Mis padres bastante callados, mi hermana durmiendo (supongo), Xenia sin hablar y seria, yo ausente y pensando en… quizá con la mente en blanco, porque tampoco recuerdo haber estado haciéndome grandes expectativas sobre el viaje, la gente, o lo que fuera.

Me salto el aeropuerto por obvio, el vuelo por aburrido, y el medio día en Lima por intrascendente, y ya llegamos a Piura. Casi sólo recuerdo la camisa blanca del “chófer” (Carlos), y el calor que sentí al bajar del avión. Aún había bastante luz a esas horas, cosa que ya casi no se da. Ahora a las 18:25, que es cuando llegan los vuelos de LAN a Piura por la tarde, prácticamente no hay luz, y en pocos minutos ya oscurece. No recuerdo gran cosa más. Recuerdo que Marta trajo algunos presentes de Mireia para Juanjo y Dina y se disculpó a Carlos porque no le cabía nada más en la maleta y lo traería su familia más adelante. Recuerdo la primera cena en “el Romano”, con Lucila, cuando aún era incapaz de ubicar absolutamente nada en aquella ciudad, a oscuras. También recuerdo que la primera vez que paseamos por Piura, de noche, ese mismo día, me sentí como en el viaje a Egipto de unos meses antes, cuando paseábamos por las calles de Edfú, no sé si los olores, los ruidos, la gente… no sé qué es lo que me recordaba a Egipto, pero por un instante me trasladé ahí. Por supuesto que ahora me da bastante risa, pero cuando lo pienso me doy cuenta que tampoco estaba tan loco. Quizá Xenia también lo perciba así y tendremos otra sonrisa que compartir.

Y después han pasado tantas cosas… pero tantas cosas… de todos los colores, grises, negras, rosas, rojas, verdes, blancas… yo creo que ya he visto todo el espectro del arcoiris… Recuerdo, jeje, cuando estaba en el instituto, en el Barcelona-Congrés, y mis dos “fantásticos” años de 3º y 4º de ESO que tanto han “ayudado” al desarrollo de mi vida, mi personalidad y mi carácter. Todavía estoy resentido por todo lo que pasó, por lo mal que viví algunos meses de aquellos años, las pocas ganas de vivir que tenía por lo desgraciada que podía llegar a ser alguna gente con la que había tenido la mala suerte de cruzarme. Y bueno, con la perspectiva, después de haber estudiado educación, precisamente, te das cuenta de que en el fondo tampoco ellos eran responsables directos de lo que pasaba… que más era una cosa de sus padres, de su formación previa, etc. Al fin y al cabo, somos productos sociales, y “de tal palo tal astilla”… pero bueno, el dolor estaba ahí, y las consecuencias aún perduraban.

En la universidad poco a poco aprendí a superar todo eso, y creo que no podré olvidar a casi ninguno de mis compañeros (siento no acordarme del nombre de todos, para eso sí que soy un desastre), pero no podré olvidar lo que me han hecho cambiar, otra vez, Noemí, Laura, Marta, Àngel, Juanki, Pep… y más que han estado ahí desde siempre y que para mi siempre van a estar ahí. Parecía que ya había vuelto a abrir las alas, que había olvidado esos temores, que la coraza que había creado a mi alrededor (que curiosamente hace poco leí algo sobre eso que me hizo sentir plenamente identificado) se estaba rompiendo, que lo que yo era y no mostraba poco a poco iba cambiando y me iba convirtiendo en la persona que siempre había creído y querido ser…

Y aquí las he visto de todos los colores… de tantos colores… y me he reencontrado con mi coraza, pero esta vez, no sé si por producto de la presión externa o si por mi propia presión interna, se ha roto, si no del todo, bastante, porque cada vez me siento más yo, más independiente y más “auténtico” de como soy y me quiero. Aún tengo días obscuros, pero ya me harté hace unas semanas de dar la cara por nadie, de intentar ser algo que no soy para no ”ser un problema” para algunas de esas personas que creía que no iba a tratar jamás en mi vida después de todo aquello.

Esta vez fue todo más doloroso y traumático. No eran niños, eran adultos, y eran mucho más conscientes de lo que estaban haciendo, y aún saben lo que están haciendo, y, sinceramente, me da pena por ellos, porque no me gustaría ser como son, porque me repugna ese tipo de actitudes y soy incapaz de comportarme como se han comportado ellos (sobretodo una). Creo que si algún día me pongo a su nivel con alguien, ni que sea de cerca, ya habré perdido toda mi dignidad personal y cualquier atisbo de humanidad (según mi criterio, obviamente discutible) que pudiera tener anteriormente… así lo siento, la verdad, me da pena que haya personas así, pero me reconforta saber que no estoy dentro de esa categoría.

Y bueno, como esta vez fue más doloroso y violento supongo que la forma de asimilarlo no podía ser la misma que la primera vez, y, mientras que hace unos años me encerré en mí mismo de forma casi permanente y convirtiendo ese rasgo en una parte de mi carácter durante muchos años, esta vez no he tenido más remedio que buscar otra salida, y creo que ha sido lo más acertado de todo. Por la rejilla de mi vida no veía nada más que las cosas que quería, y las que no quería siempre las intentaba apartar de mi vista (no tanto del camino), o en todo caso girar mi rumbo, dar un poco de vuelta y plantarme de nuevo donde estaba sin esas cosas que me incomodaban.

Y bueno, esto es la primera parte… ya seguiré ;)

Primavera, mañana, tarde y noche

Hoy, al igual que la semana pasada, me planteo pasar todo el día en la Primavera, en primer lugar porque quiero, quede claro que esta es la ludoteca donde siempre me he sentido más cómodo y mejor, y donde creo que soy más útil, y, porqué no decirlo, donde he hecho más cosas y ha hecho más falta hacer más cosas. Por lo menos si consideramos San Martín y Chiclayito, ludotecas estables, con un trabajador asignado permanentemente, abriendo 5 días a la semana, con 4 o 5 veces más recursos materiales que los que se destinan a esta ludoteca que abre 3 días y con una afluencia media de niños de 25 a 30 por sesión, cosa que iguala o supera alguna de las anteriores algunos días… En segundo lugar, tenemos programado para hoy una “campaña” de “pintado de juegos en el piso”, y creo que hará falta pasar un buen rato con los pinceles y las pinturas para acabar algún juego. Hace dos semanas pinté el Twister de San Martín, y tuve que hacerlo en tres turnos, cosa que me llevó casi 2 horas y media de estar pintando, así que no tiene porqué ser diferente aquí. Pero vayamos por partes…

Recojo a Jimi, el hermano de Javier, interesado en visitar y conocer las ludotecas, a las 8 u 8:15 de la mañana, y vamos a coger una 3R para ir hasta la Primavera y recoger la llave. Hoy, por fin, las combis entran ya por la avenida de la Primavera, en vez de seguir por la carretera de chulucanas. Las lluvias de las últimas semanas habían embarrado el paso por la avenida, y desde entonces había grandes charcos en varios puntos de la avenida y no era recomendable pasar con ningún vehículo por peligro a quedarse encallado.

Recogemos la llave y al pasar por delante del Scorza intentamos comprobar si está ya Elsa lista, pero no la encontramos, ni a ella ni a ninguno de sus hijos, así que vamos a la ludoteca directamente y empezamos a trabajar, pensando que quizá más tarde ella esté en su casa para que nos acompañe…

Mi fijación hoy es poner, por fin, en marcha las ideas que tengo con respecto al pintado en el piso. Además de la idea del Twister, traigo conmigo un libro de juegos donde aparecen algunos juegos de exterior que requieren ser pintados en el suelo, como la rayuela, el tejo, Londres u otros juegos “de suelo”. Lo primero que dibujamos, en la vereda junto a la ludoteca, es el Twister con sus 6 círculos de 4 colores. La rejilla a lápiz marcando los 15 centímetros de diámetro de los círculos y 4 de separación entre ellos es lo principal. Una vez ya tenemos esa rejilla tenemos que empezar a jugar con la pintura de esmalte que consiguió Lucila para hacer las mezclas con el disolvente: 8 partes de pintura por una de disolvente. Lo que vemos con el disolvente es que no parece que sirva para nada… agua la pintura y necesitaremos dos capas de pintura en vez de una como con el acrílico para camisetas de San Martín, así que, despues de dos colores mezclados con disolvente optamos por pintar sin hacer la mezcla.

Al cabo de un rato ya tenemos el Twister dibujado completamente. En este momento, pregunto si alguien querría dibujar las letras en el suelo, y Ronald se ofrece. Le enseño la muestra de las letras de la caja y le comento que la idea es dibujar esas mismas letras en el piso, en ambos lados del juego, y él ya se encarga de trabajar sobre eso para conseguir dibujar las letras, mientras yo empiezo a dibujar una rayuela un poco más adelante. Al cabo de un buen rato Ronald ya tiene las letras listas y sólo queda pintarlas en negro. Al mismo tiempo yo he acabado de pintar las líneas de la rayuela en negro y ya no necesito la pintura, así que ya pueden empezar a pintar las letras rápidamente mientras yo empiezo a dibujar y pintar los números en los cuadritos de la rayuela en color rojo.

A mediodía, a las 12:30, ya tenemos listos tanto el Twister como la rayuela. Y nos vamos a comer donde la Yorely. Su mamá y sus hermanas nos preparan una sopa y un plato de arroz con pollo la mar de rico, aunque acabamos los dos llenos del todo y sin hambre. Un par de jarras de limonada son lo que entra mejor, y ya estamos pensando ambos en las cachemas de mañana en la Quiñonez… no nos olvidemos que esta madrugada a las 4 tenemos que ir al terminal pesquero a buscar las cachemas y la caballa para el almuerzo del día siguiente!

Después de almorzar, sobre las 13:30 o las 14:00 pasamos por casa de Elsa para avisarle de que ya estamos en la ludoteca y que cuando quiera que venga y empezamos a organizar la reunión de madres de la tarde. Mientras tanto, y hasta las 3 o 3:30 Jimi y yo cerramos la ludoteca y echamos una cabezada en las bancas y mesas de la ludoteca. El calor es tal que me levanto con un charco de sudor a mi alrededor, aún después de estar más de una hora “aclimatándome” a la temperatura de la ludoteca…

Una vez nos levantamos me dedico a poner nombre a la rayuela, como se había hecho con el Twister, y empiezo a dibujar el tejo (la rayuela) en versión japonesa. El desarrollo del juego es parecido, la cuestión es saltar de cuadro en cuadro sin tocar el suelo. La diferencia con la rayuela tradicional es que en este caso los cuadros no tienen números, y cuando un jugador llega a un cuadro de su interés pone sus iniciales y ese cuadro sólo lo puede pisar él. Llega un momento que todo el tablero está lleno de cuadros con iniciales, y poco a poco se van perdiendo los niños hasta que queda sólo uno que no ha llegado a tropezarse en ninguna ocasión.

A las 18:00 más o menos ya está pintado el juego, con la ayuda de la hermana de Blanca, Yahaira y María y una prima suya que se acercan y cuando ven pintando a Yanina deciden ayudarnos para acabar más rápido. Mientras tanto yo empiezo a diseñar las letras para el tejo, que pintaremos en amarillo, y poniendo una carita oriental en la “o” de “japonés”. Al final el nombre queda gracioso y el juego completamente pintado está interesante. Ahora hay que ver qué tal jugando con los niños. Les pedimos por favor que no pisen la zona hasta mañana, porque al pintura está fresca y sólo nos quedará repintar indefinidamente si no dejamos que pase un rato entre que se pinta y se pisa… pero son niños, y no piensan en las consecuencias de estar por ahí jugando, así que aparecen algunos borrones en el piso y algunos colores de pintura que se mezclan, obligándonos a repintar de nuevo en algunos sitios.

Mientras yo me dedicaba a pintar el tejo, dentro estaban Elsa con Marta y Aida encargándose de la campaña de desparasitación que teníamos prevista para hoy. En realidad la campaña era para el martes pasado, pero no teníamos las pastillas, así que lo dejamos para el sábado, el mismo día de la reunión de madres y aproximadamente a la misma hora.

Por fin se van reuniendo algunas madres y sobre las 18:15 podemos empezar la reunión que había prevista para tratar el tema del comedor social que daría impulso y soporte a la ludoteca. Jacky deja constancia de lo que se va hablando en la libreta. La asistencia es de 7 madres de niños y niñas de la ludoteca, las más cercanas y cuyos hijos participan más activamente del espacio.

Se habla de la ludoteca, de sus necesidades actuales, de la dependencia de una institución que nos proporcione voluntarios, fondos, materiales, etc., y la proyección del espacio infantil y juvenil dentro de la comunidad, incidiendo en la importancia de conseguir que este espacio no sólo quede como una cuestión para entretener a los niños si no como una entidad educativa en mayúsculas, plenamente integrada en la comunidad, referente en la zona, y que además sirva como motor de dinamización no sólo de los niños y jóvenes del asentamiento si no de las familias en general.

Como hay pocas representantes acordamos postergar la reunión hasta el próximo sábado a las 4 de la tarde en el mismo sitio, el porche de la ludoteca, comprometiéndose las madres asistentes a informar y convocar a sus amigas y vecinas a la siguiente reunión, donde ya trataremos más a fondo la necesidad o posibilidad de reaperturar el comedor social para dar impulso a la ludoteca y todo lo que tiene que ver con ésta, y valoraremos la posibilidad de crear un equipo de madres que presente una propuesta a la comunidad para hacerse cargo de este espacio y dinamizarlo de nuevo.

Finalmente cerramos la ludoteca con las últimas briznas de luz solar, haciéndonos caminar un poco a tientas ya al final de todo… y bueno, como ya les dije a ellos, no presto nada hasta que no aparezca el balón blanco de voley. Si quieren hagan un posito, compren un balón nuevo para la ludoteca y a partir de ahí volvemos a prestar. Con 30 céntimos por niño es suficiente para comprar un balón de 10 soles. ;)

Chiclayito - Juegos musicales

Hoy he quedado con Víctor para organizar un poco el trabajo de la tarde. Habíamos quedado para preparar alguna cosa con sentido de cara a la sesión de hoy, y el plan que hemos fijado para trabajar con los niños era el siguiente:

  • 16:15-30 - La bolsa de instrumentos imaginarios
  • 16:30-40 - Los sombreros musicales
  • 16:40-50 - Las sillas musicales
  • 16:50-55 - Busca tu canción (en grupos)
  • 16:55-17:10 - Estación de interferencias (en grupos)

Al final, entre una cosa y la otra hemos hecho lo siguiente

  • El teléfono
  • Los disparates (variante de el teléfono)

Así que no se parecía mucho lo planificado a lo que hemos hecho. Los niños estaban bastante distraidos, así que no era raro que lo que hemos hecho no tuviera que ver demasiado con lo planificado.

Han participado de las actividades 10 niños y 4 monitores, a lo largo de 40 minutos de juego, principalmente de “El teléfono”, pero también una ronda de “los disparates”.

Reunión de planificación del DGSV

Tema: Voluntariado, un aporte al desarrollo.

Objetivo general: Dar a conocer y promover la acción voluntaria a la población de Piura y Castilla, la misma que se pretende que sea reconocida por las autoridades locales.Objetivos específicos:

  • Elaborar y distribuir material informativo.
  • Sensibilizar a las instituciones para que reconozcan el aporte del voluntariado al desarrollo local. 
  • Impulsar el reconocimiento oficial por la Municipalidad Provincial de Piura (MPP) del Día Global del Servicio Voluntario (DGSV). 
  • Desarrollar una acción publica en diversos lugares de Piura.

Actividades: 

  • Elaborar Pagina Web de organizaciones de voluntarios de la Coordinadora Provincial de Voluntarios (CPV-Piura).
  • Elaboración de Directorio y díptico de organizaciones donde se pueda  realizar trabajo voluntario.
  • Notas de prensa en los diarios sobre el trabajo voluntario.
  • Contactarse con columnistas y redactores para que escriban sobre el tema del voluntariado en Piura.
  • Reunión con organizaciones de voluntarios para  conformar la CPV-Piura.
  • Reunión con empresas diversas para el auspicio de la actividad central y apoyo en la gestión de las actividades (movilidad, sonido, refrigerio, obsequios, pancartas, almuerzos, material logístico, fotocopias, difusión en medios, etc.).
  • Jornada de sensibilización con instituciones públicas para la elaboración de carta de reconocimiento del aporte voluntario al desarrollo de Piura. (Recogida de firmas, por instituciones públicas, privadas, sociales, personas físicas, de la carta pública de solicitud de reconocimiento por la MPP del DGSV.
  • Coordinar con la División de Juventudes la presencia de la alcaldesa u otro cargo público en el cierre de la acción pública celebrada el DGSV.
  • Diseñar y elaborar modelo de resolución municipal para reconocer:
    • El voluntariado como modelo de desarrollo social.
    • La celebración oficial a lo largo de la tercera semana de abril anualmente, el DGSV.
  • Acción pública:
    • Apertura del DGSV (Sábado 26 de abril de 2008):
      • 8:45 a.m.: Concentración de voluntarios en la Plaza de Armas de Piura.
      • 9:00 a.m.: Inauguración oficial del DGSV:
        • Proyección de video de la GYSD.
        • Muestra fotográfico-audiovisual del trabajo voluntario en Piura y la región.
        • Exposición de paneles de instituciones y organizaciones que hacen trabajo voluntario en la región.
      • 9:30 a.m.: Distribución por zonas de los diferentes equipos de voluntarios.
    • Desarrollo de las actividades zonales:
      • 10 a.m. a 4 p.m.: Actividad voluntaria por zonas:
        • “¡Juega con nosotros, amigo!”
        • “Niños, jóvenes y adultos, se la juegan x el Planeta”
        • “Voluntarios jugando” 
        • “Ludo Piura 2008: Juégatela x el Planeta Tierra”
      • A lo largo del día, firma, por instituciones públicas, privadas, sociales, personas físicas, de la carta pública de solicitud de reconocimiento por la MPP del DGSV.
    • Clausura del DGSV:
      • 4:30 p.m.: Concentración de voluntarios en la Plaza de Armas de Piura.
      • 4:45 p.m.: Reconocimiento público por parte de las autoridades e instituciones del trabajo voluntario realizado a lo largo del Día.
      • 5:00 p.m.: Firma del cartel gigante.
      • 5:30 p.m.: Entrega del cartel gigante a la Alcaldesa conjuntamente con la carta oficial para el reconocimiento del DGSV.
      • 6:00 p.m.: Entrega de obsequio-recuerdo a los voluntarios.
      • 6:00 p.m.: Concierto musical de clausura y compartir final.
  • Tramitar resolución municipal reconociendo oficialmente el DGSV en coordinación con la División de Juventudes.

 Temporalización:

  • Vie 7/3 – Reunión para la presentación de la propuesta en Ñari Walac. Conformar equipo de trabajo. Delegar responsabilidades para iniciar actividades concretas.
  • Vie 28/3 – Página Web, Directorio, iniciadas las conversaciones con la División de Juventudes.
  • Sáb 29/3 – Reunión con organización para conformar la CPV-Piura.

Reunión en Primavera (y II)

Tal y como estaba previsto, seguimos conversando sobre el plan de trabajo para marzo, y consideramos las actividades propuestas para la gimcana del sábado 29. Las ideas que se proponen son las siguientes:

  • Los glotones (galletas, manzanas gaseosas) (modalidad “carretilla”?)
  • Explotar globos (por equipos, globos de dos colores, cinta)
  • Los supergordos (ropa ancha, globos)
  • Sillas musicales (sillas, reproductor)
  • Canasta a la espalda (canasta, pelotas pequeñas)
  • Correr atados (cordel)
  • Circuito lanza-pelotas (balón de fútbol)
  • Carrera de globos soplados (globos)
  • Charadas (representar situación y el equipo adivina)
  • Concurso de canciones (tarjetas con canciones)

De lo que habíamos provisto para hoy, la campaña de desparasitación, y el volanteo informativo, sólo podemos hacer el volanteo para la reunión del sábado y enviar también la autorización paterna para la desparasitación, porque las pastillas que necesitamos no las disponemos aún, así que aplazamos la campaña para el sábado.

Lo que sí que tenemos, por fin, es el balde para poner agua potable (aunque no tenemos pastillas potabilizadoras…)

Reunión en Primavera (I)

Esta tarde hemos tenido reunión en la ludoteca para planificar el mes de marzo.

Principalmente se plantea el siguiente cronograma:

Martes 4

  • Desparasitación
  • Volanteo de cartas para reunión de padres del sábado 8
  • Reunión para profundizar sobre la gimcana del sábado 29

Sábado 8

  • Reunión de padres (17:30) informar propuesta comedor
  • Pintado de juegos en el piso
  • Lectura de cuentos

Domingo 9

  • Proyección de película de Emaús (S/. 0.50 entrada niños, S/. 1 adultos)

Lunes 10

  • (Taller de música)

Martes 11

  • Taller de origami
  • Subasta por asistencia de enero y febrero

Sábado 15

  • Celebración de cumpleaños de enero y febrero
  • Lectura de cuentos

Lunes 17

  • (Taller de música)

Martes 18

  • Taller de construcción de cubo mágico

Sábado 22

  • Lectura de cuentos

Lunes 24

  • (Taller de música)

Martes 25

  • Celebración de cumpleaños de marzo

Sábado 29

  • Papa a la Huancaína (mañana) (S/. 1)
  • Gimcana deportiva (tarde) (S/. 0.50 inscripción) (invitar a San Martín)

Con todo no tenemos tiempo de hacer actividades dirigidas con los niños, así que cerramos la sesión hasta mañana

Un día en Primavera

Hoy tenemos yunce en la ludoteca. Después de la visita a San Martín del lunes los niños tenían ganas de algo menos aburrido y más propio, tal como lo comentaban ellos mismos a la vuelta en la combi el lunes. Así que desde el martes empezamos a pensar en la yunce del sábado en la Primavera, avisando a JACIS para que colaborara con algún presente para colgar en el árbol o lo que pudiera ser.

A las 8:50 llego a la ludoteca y abro. Empiezan a llegar algunos niños, Milagros, Anita, María, la hermana de Élvia, etc. Al poco llega Elsa, y viendo que no tenemos árbol y lo único que encontramos por la zona son los del parque que hay detrás de la ludoteca, que se encarga un señor que nos da permiso para talar una rama, pero con la pega de que todos esos árboles son espinosos, y podría ser un peligro que cayera una rama con espinas encima de la cabeza de un niño, por lo que descartamos esa opción.

Después de pasear un poco por la zona con algunos de los mayores, vamos yéndonos cada vez más por detrás del asentamiento, hacia las chacras que hay al norte, junto al canal. En una de esas haciendas vemos algunos árboles que pueden ser interesantes, pero para entrar al terreno tenemos que caminar bordeando la maleza y las espinas que hay puesta para evitar que entre nadie por donde no debe. Una vez llegamos a una posible entrada vemos en un guabo unos chicos cortando una rama pequeña y cogiendo los frutos. Cuando llega el responsable del terreno le preguntamos si podemos cortar una rama mediana y llevarla para la yunce de los niños, y no nos pone ningún problema, aunque el árbol no es suyo, él sólo está ahí de cuidador, pero el propietario quizá no quiera regalar… pero como no está… pues que no hay problema. Nos ayudan los chicos con su machete para cortar la rama, porque la sierra que hemos traido no nos sirve ya que la madera está verde y húmeda, y la sierra se encalla y no rasga bien…

Con la rama en el suelo tenemos que empezar a caminar de vuelta a la ludoteca, y entre Milagros, Ana, Miguel y yo hacemos lo que podemos para arrastrar el casi-árbol a través de la zanja y el pequeño desierto con vidrios rotos que separa la chacra de la ludoteca y el asentamiento. Llegamos exhaustos a la ludoteca y émpezamos a plantar el árbol. Para ello necesitamos hacer un agujero medianamente profundo en el suelo, y en eso que estamos, con una pala, los más mayores de la ludoteca, que andaban por ahí jugando al cuatro en raya, nos ayudan a aguejerear, porque los que habíamos ido caminando hasta encontrar el árbol ya habíamos hecho bastante.

Después de plantar el arbolito nos ponemos con las máscaras. En un trozo de cartulina gruesa empiezo a hacer formas de máscara, que cada niño recorta y decora. En principio no íbamos a usar témperas, por lo de siempre… ensucian, los niños no las saben utilizar y mezclan los colores en el mismo bote de color, consiguiendo que en vez de tinta roja, azul y amarilla tengamos tres botes con tinta marrón ladrillo o algo así… no limpian los pinceles al acabar, no consiguen agua cuando se ponen a pintar, etc. Pero alguien cogió los botes de témpera, y en cuanto los vi los cogí y los llevé a mi mesa. En vez de dar el bote de pintura íbamos a usar la tapita interior, poniéndole un poco de pintura cuando hiciera falta, así, por lo menos, si se mezclaban los colores no echábamos a perder toda la tinta de un color.

A medida que iban apareciendo niños con más máscaras empezamos a poner pintura tambien en retales de cartón que habían sobrado, y tambien ellos empezaron a hacer mezclas, consiguiendo diversas tonalidades de verde, celeste y anaranjado, que fueron los colores más exitosos y demandados.

A medio pintar ya tengo decidido pasar el mediodía por allí. Elsa dice que si me quedo me trae algo de almuerzo para que no tenga que buscar un sitio donde comer, y yo le digo que no me parece mal quedarme y almorzar allí, así que a las 11 se va a preparar el almuerzo y me dice que estará por aquí sobre las 12 o así. Y el resto nos quedamos con las máscaras, para no aburrirnos demasiado… la témpera de color rojo ya está prácticamente agotada, así que limitamos su uso para los últimos niños que van llegando, que hacen sus máscaras de otros colores que no utilicen el rojo, y que igualmente van quedando bien.

Más tarde, sobre las 12:30, Milagros y Ana me dicen si quiero almorzar, y les digo que Elsa vendrá más tarde, pero igualmente ellas dicen que me traerán algo, como Estefany, que también dice que vendrá más tarde con algo para comer. Después de todo esto, sobre la 1 estoy bastante cansado y me entra sueño, así que mientras jugan al solitario y al cuatro en raya yo me quedo un rato dormido en la mesa, hasta que me despiertan porque me han traido una fiambrera con sopa, de parte de Milagros y Ana… y cuando estoy acabando con la sopa (muy rica, por cierto), aparece Elsa (ya son las 2 de la tarde) con otro táper con arroz con pollo y puré de papas… ya no puedo con el arroz y me dejo un poco, y entonces llega Estefany con oooootro bol de comida… y ya le digo que no puedo más, que voy a explotar si sigo comiendo, así que lo dejamos ahí para la tarde, por si a alguien le entra hambre.

Sobre las 2:30 decido volverme al Hogar de Cristo para darme un baño, cambiarme de ropa, que se me había ensuciado con las témperas, y volver a la ludoteca para la yunce a las 4. A la vuelta, antes de ir hacia Primavera paso por el centro para comprar algunos presentes para el árbol: un par de cajitas de colores, una de crayones, una de plastilina y un rompecabezas pequeñito. Cuando llego a la ludoteca ya está Juanjo, recostado sobre una banca, descansando de la mañana en San Martín.

Al poco llegan Junior Jara, Carlos Martínez, Marta, Aida, Carlos, Edurne, Álex, Elsa desde su casa, que había vuelto para darle el almuerzo a sus hijas… y empezamos a colgar regalitos en el árbol. Van llegando galletitas y otro tipo de golosinas para el compartir que habíamos planificado para después de la tumba del árbol, aunque hay más bien poquita cosa. Decidimos colgar tambien galletas y otras cosas para que esté más completo y no tan “misio”.

A las 6 o así tengo que irme para preparar el taller de música en Ñari, así que no puedo ver el final de la fiesta, espero que todo concluya bien, que no haya peleas por los regalitos, que el compartir tambien se desarrolle correctamente, y todo sea “alegría y juelicidad” :)

Santa Julia, siempre armónica…

Esa ludoteca es la “ludofeliz”, yo creo. Nunca hay conflictos, nunca hay gritos, nadie se enfada, nadie rompe nada, todos los niños juegan tranquilos, animados, bien…

Hoy tenía que hacer mi siempre-retrasado taller de música, y siguió quedando por-siempre-retrasado. El plan de hoy era hacer unos murales-fichas de cada niño, con sus datos, y colgarlos por la ludoteca para hacer como una “pared colectiva”, diríamosle…

Esta actividad ya nos ha llevado un buen rato, y como a las 5 salimos al parque a hacer juegos de exterior ya no nos hemos puesto a hacer el taller de música y los juegos que había programado. Así que vuelve a quedar para otro día…

Compartir en San Martín

La familia de Marta se despedía de Piura en la ludoteca de San Martín. Yo en principio iba a Chiclayito, pero entendí que Marta y su familia iban allí también (habían ido el martes pero no lo entendí correctamente), así que pensé que era más importante apoyar en San Martín que sólo estaría Juanjo.

Finalmente cuando llego están Juanjo y Hebert, y al poco llegan Edurne y Marta con su familia, siendo mucha gente en San Martín y más bien pocos en Chiclayito.

La familia de Marta trae del mercado una buena cantidad de galletas y refresco, aunque con la cantidad de niños que son finalmente hace falta acercarse a una tienda a comprar más refresco y algunas galletas para todos, porque no alcanza con lo que hay.

Unos cuantos juegos, un par de canciones, y ya celebramos todos la pequeña despedida de la familia, que, por los problemas que habían tenido en Cusco con los paros, no pudieron pasar todo el tiempo previsto en Piura, con su calor y su gente.

Una tarde simpática, como suelen ser en estas ocasiones, y más en San Martín, donde los niños siempre responden muy bien a todo este tipo de actividades, tienen respeto por los adultos, por la organización de la tarde, etc. Creo que en otros sitios quizá sería un poquito más movido… pero aquí siempre reina esa armonía en estas situaciones.

Otra familia que vino y ya se va… la penúltima, si todo está bien. Y la última de toda esta retahíla de gente que ha venido a conocer Piura, Xenia, en apenas dos semanas…

Primavera - Para cuando la Yunce?

El domingo sucedió algo extraño en Primavera. En el último post comentaba la situación de hurto que se había dado. Supuestamente alguien se había llevado un cuatro en raya de la ludoteca y bueno, lo que ya se dijo… a mi no me importa que alguien coja un juego, pero mientras el resto lo sepamos, y el juego esté en la ludoteca en horas que el espacio esté abierto.

Estábamos esperando para empezar el voley, la final del campeonato de voluntarios interludotecas, y en un momento dado se acerca Miguel para decirme que la madre de Yanina y el resto de chicas quiere hablar conmigo… ya intuyo por donde va la cosa, así que me acerco.

Las niñas están revoloteando por fuera hablando entre ellas y con sus amigas de la esquina, sin saber si entrar o no entrar. Cuando la señora me invita a entrar lo que veo en la mesa es el famoso cuatro en raya, así que, efectivamente, la cosa va por aquí.

Cuando finalmente entran las niñas me dice una de ellas en nombre del resto, que se quieren disculpar, que está muy mal lo que han hecho, y que si pueden regresar a la ludoteca…

Después de lo vivido en Ecuador y lo que voy leyendo del “Ser para educar” de Rebeca Wild (no tanto porque esté escrito si no porque son ideas que te hacen pensar y ves que son lógicas, coherentes, aplicables y que proporcionan resultados positivo y saludables) intento ser “coherente” con el concepto de educación que me empiezo a crear y aplicar y hago lo siguiente:

En primer lugar les aclaro que el juego se lo presto hasta el lunes (o en este caso el martes, por la Yunce de San Martín). Que el hecho que lo hayan cogido de la ludoteca no implica que yo pueda estar molesto o enfadado, y, aunque es una realidad que no se oculta ahora es voluntad mía prestar el juego hasta el siguiente día (la cuestión es que con una actitud represora no se consigue nada, y ahora creo que se verá a qué me refiero).

Lo que les digo, más o menos recordando, es “bueno, el juego os lo presto hasta el próximo día. No pasa nada que lo hayais cogido de la ludoteca, pero la próxima vez en vez de cogerlo sin avisar nos lo decís y nosotros os lo prestamos.” y ya está.

La cuestión es que ellos ya saben que han cometido una “falta” (si le queremos llamar así, cosa que no me gusta demasiado), así que “pa’ qué recrearnos en ello”:

  • No hace falta recordarles lo que han hecho, lo saben perfectamente, hasta el punto de pensar que las íbamos a “expulsar de la ludoteca” ¿?¿? (consecuencia del sistema educativo represor del Perú actual)
  • En estos casos de tensión en que sabemos que los niños se sienten mal (y en general las personas) mejor tener una actitud cálida y comprensiva, “dar un abrazo cariñoso”, y dar a entender que entendemos qué ha pasado y porqué ha pasado, y que no pasa nada.

Resultados “a corto plazo” que he visto hoy en la ludoteca en las niñas en cuestión:

  • Ha aumentado “considerablemente” el grado de confianza que tienen conmigo, me consultan más cosas más directamente y han perdido el “miedo a la autoridad” (tampoco creo haberme puesto a una distancia muy lejana de su realidad, y creo que intento vivir las situaciones como ellos las sienten para poder comprenderlas mejor, pero el hecho que el primer día de ludoteca ya te llamen “profe” marca distancias y límites que uno tampoco desea…).
  • Me piden sin miedo juegos en préstamos, y los piden, y comprenden (o eso parece) que si no puedo prestarlo es por alguna razón, que si me preguntan les dejo clara (básicamente no puedo prestar 25 juegos, uno a cada niño).

Estoy contento de cómo ha ido la tarde en este sentido, me demuestra, aunque tampoco necesitaba “comprobarlo” que enfocar el trabajo en esa dirección es más interesante que enfocarlo desde las típicas perspectivas dirigidas y reguladas por “el omnisapiente adulto”… que intentar “inculcar” algo en los niños a base de repetírselo o de decírselo, que la mejor estrategia es dejar que ellos mismos aprendan de lo que ven y sienten, que sin broncas todos somos más felices, el ambiente es mejor, los monitores estamos más contentos, activos y por la tarea, y los niños están más entusiasmados porque encuentran en la ludoteca no sólo un lugar donde ir a jugar si no un sitio donde ellos se pueden empezar a sentir “liberados”…

O algo así :)

Pero queda muchísimo por hacer… esto es una anécdota, como alguna de las miles que estoy leyendo últimamente… queda por ver cómo va con el tiempo…

Yunce en la ludoteca de San Martín

Quedo con Edurne finalmente a las 3:15 para reunirnos con los niños a las 3:30 en la ludoteca, para estar sobre las 4 en San Martín. Ya sé de sobras que el horario no se cumplirá, pero bueno, mejor adelantar media hora que no esperar a cuadrarla por detrás…

Finalmente hemos ido a comer con Juanjo, Edurne y Manu a un restaurante de por aquí, así que ya vamos los dos juntos hacia la ludoteca. De camino me llama Alex y me dice que está listo para ir, que finalmente no va a la universidad así que puede hacernos compañía en el traslado de los niños y niñas a San Martín.

Llegamos a la ludo y tenemos a Julio, Estefany, Ana, Milagros y Ronald esperando para irnos. Como son pocos niños para tanto acompañante (y por sentido común) buscamos la forma de convencer a los padres de la zona de que dejen a sus hijos ir a disfrutar de la tarde, el compartir, la yunce, etc., en San Martín. Después de un buen rato haciendo un “puerta a puerta”, conseguimos que vengan a pasar la tarde con nosotros Ronald, Julio, Estefany, Milagros, Ana, Diana, Fabri, Miguel, Antonella, Raphaella, Yanina, Yahaira, Blanca, María, Schirley, Carla, Anabel, Naoly, Abril, Brenda, Michelle, Nicole y Gisela, es decir, la “crême de la crême” de la ludoteca.

Cada uno aporta un sol, así que ya tenemos 22 soles más los 10 de Ñari, es decir, 32 soles para la movilidad. Calculamos que nos faltará algo para cubrir todos los pasajes pero algo es algo.

A las 4:30, tardísimo, llegamos a la pista y esperamos para contratar una combi para ir todos juntos, los 22 niños y los 4 adultos, que ya se nos había sumado Elsa. Finalmente la combi que encontramos nos cobra 18 soles para ir. Alex aporta 2 soles para cubrir los 2 que faltaban.

Llegamos a las 5 a San Martín y aún están con los preparativos de la fiesta. Parece que ha habido poca organización con respecto a las actividades y todo se desarrolla bastante lentamente. Muchos niños me hacen constar su aburrimiento por la espera, dicen que quieren volver a casa y hacer una yunce pronto en Primavera, pero sólo ellos. Más tarde llegan los niños de Chiclayito, y ya estamos a punto de empezar, sólo falta acabar de coordinar el tema de la luz para el equipo de música y ya empezar a hacer juegos.

Juanjo empieza a animar la fiesta y me pide ayuda para las canciones. Empezamos con el Ulele, que finalmente bailamos todos los voluntarios, siguiendo sobretodo el ritmo que marca Aida, que es quien más claro tiene el juego. Después de esto vienen otras canciones, como “las Carolinas”, o “el huevo”, y así vamos haciendo pasar el tiempo hasta la tumba del árbol. La lluvia amenaza fuerte, así que dejamos para otro día los juegos y pasamos directamente al hacha…

Los adultos hacemos un “cordón policial” para que los niños no entren al árbol, ya que se pueden lastimar con el hacha, los golpes y el árbol si les cae encima, pero parece inútil porque todos se intentan colar por debajo de los brazos y acercarse al arbolito.

Después de varios hachazos de todos los voluntarios acaba tumbando la yunce Álex, así que el año que viene Primavera organiza el evento en su zona (eso que se ahorran en pasajes). Los niños como locos se abalanzan sobre el pobre arbolito que queda casi deshojado después de toda la movida.

Y después de esto, unas cuantas fotos y poco más ya toca emprender la vuelta. Edurne se queda en la ludoteca para ayudar a Juanjo con la recogida, y el resto nos vamos hacia la Grau para encontrar una combi y volver a la Primavera.

La combi nos pide 20 soles, que acabo aportando yo, y ya llegamos a la ludoteca de nuevo sobre las 7:15 de la tarde, con Abril durmiendo en brazos, y con la lluvia que empieza a descargar suavemente sobre la arena del desierto primaveril…

Otra fiesta interesante en las ludotecas…

Primavera, día…

Una mañana desorientada, después de todo el viaje a Ecuador. Llego a la Primavera con ánimo de ponerme al día y saludar a mis niños (ya sé que no son mios, y que es peligroso encariñarse tanto, pero…), que hace días que no sé de ellos y ya los echo de menos.

Conversamos con Elsa sobre lo que podemos hacer para la Yunce del lunes en San Martín. En teoría tenía que ser hoy, esta tarde, pero como Marta y su familia han tenido problemas para salir de Cusco por las paradas por la privatización, en vez de llegar el jueves llegan esta misma tarde y Juanjo ha considerado más conveniente postergar el evento a un día que estemos todos. Esto tiene su parte positiva, y es que podemos organizarlo mejor que si no tuviéramos ese día extra para planificar.

Lo más destacable de la mañana es que ha desaparecido un juego de la ludoteca a lo largo de esta semana. El lunes pasado la ludoteca la abrieron Edurne, Aida y sus amigas, y el martes no se abrió, pero por lo visto alguien el lunes cogió el único 4 en raya que tenemos allí. Después de preguntar a los niños nadie sabía nada. La única niña que se atrevía a decir algo era Carla, pero que no dejaba claro lo que había pasado ni le decía a las niñas que acusaba del hurto nada… la cosa pasó sin mayor pena ni gloria. Preguntamos a las niñas que habían dicho que podrían tener el juego, y nos dijeron que no lo tenían, que no sabían nada (evidentemente, no van a destaparse sólo porque les preguntemos).

Ya les digo a todos que a mi no me importa que alguien coja un juego, yo no tengo problema, el problema es para el resto de niños de la ludoteca, que se quedan sin la posibilidad de jugar. Esta bien tener un juego de todos algún día para poder aprovecharlo en horas que no son de ludoteca, pero cuando abrimos el espacio esos juegos tendrían que estar a disposición de todos los niños.

Llevo el solitario chino que compré en el León, y varios niños se entusiasman con él, entre ellos Milagros, quien me pide permiso para tenerlo en su casa estos días. También me pide permiso Diana para tener el balón rosa de voley. De esta forma me parece que podemos empezar un poco a prestar material confiando en los niños y niñas de la ludoteca, sobretodo a los que más tiempo llevan, otorgándoles una responsabilidad que en principio les implicará más en la ludoteca además de hacerlos crecer con respecto al respeto que precisan los materiales comunitarios.

Y poca cosa más… como no sabemos seguro si en San Martín será la Yunce no quedamos en nada concreto. De entrada a las 4 en la ludoteca como siempre, y de ahí ya veremos. Otro día más en la ludoteca de Primavera.

Chiclayito: taller de palo de lluvia

Esta tarde hemos construido nuestro palo de lluvia, ya estaba programado, y la tarde se ha desarrollado sin mayores problemas…

Hemos hecho 5 grupos de niños, y de la actividad han participado unos 18 niños aproximadamente, en grupos de 3 o 4 niños. En total, pues, hemos hecho 5 palos de lluvia, cada uno diferente al resto, por el trato con los vasos, por las pinturas, etc. Desgraciadamente no tenemos un recuerdo gráfico para mantener constancia de lo que ha sido, pero espero que en adelante sí que podamos hacer fotos del proceso.

Los vasos de plástico aun no los había probado, porque eran diferentes a los que usamos en el taller de voluntarios del sábado, y nos hemos dado cuenta que el fondo era muy duro y dificil de cortar, así que en vez de tijeras hemos tenido que utilizar un cutter para poder eliminar el poto del vaso (el culo).

Despues de esto, con la ayuda de Aida y Juvis para asesorar cada grupo, hemos empezado a recortar los trozos de cartón que irían entre vaso y vaso para provocar el sonido característico del palo de lluvia. Despues de esto, con goma (cola) y cinta adhesiva hemos empezado a pegar los vasos entre ellos para tener la estructura del instrumento. A continuación hemos añadido el arroz (aproximadamente un vaso) y hemos cerrado por el extremo que quedaba abierto el palo de lluvia. Y finalmente hemos pintado y decorado muy variopintamente los instrumentos con plumones y algunas témperas que algunos niños, contra las instrucciones que se habían dado, han utilizado.

Lo que ha quedado despues de esto ha sido una cantidad impresionante de arroz por el suelo, de goma en las alfombras, de círculos de plástico que no servían para nada, material desperdigado por el suelo… En fin, un poquito desorganizado, pero supongo que la próxima irá mejor!

Primavera: dias 8 y 9

Un par de días con novedades… un taller de zampoña que nunca llega a darse el lunes, porque ahí estuvimos probando de hacer una pero no acababa de sonar, y, además, como llegué casi una hora tarde tampoco tuve tiempo de hacer las pruebas antes de empezar con los niños…

Hoy llegó Edurne de España, una nueva voluntaria por JACIS que estará tambien apoyando en la ludoteca estos dos meses próximos, es decir, hasta principios de abril más o menos, como nosotros.

Hoy hemos estado haciendo murales colectivos con los niños sobre el tema de “los derechos de los niños”. Yo me he tenido que salir un poco antes para acompañar a Edurne a la reunión que teníamos con JACIS en casa de Karen, dejando a Elsa y Marta encargadas de cerrar el espacio y ordenar un poco el material despues de la actividad, pero supongo que acabarían bien y todo funcionaría correctamente.

Con el traslado y adaptación en el Hogar de Cristo, donde ahora me hospedo, voy un poco con los horarios alterados, más que nada porque ellos se levantan a las 6 de la mañana y yo hasta ahora me estaba acostando sobre las 2 de la mañana y levantándome a las 8, y, bueno, hasta que no me acostumbre creo que pasaré algo de sueño cada día…

Y ya hasta el lunes, porque el sábado tengo taller en San Martín por la mañana y taller de voluntarios en la tarde, así que seguramente no podré ir a Primavera otra vez.

Propuestas de trabajo

A continuación las 4 propuestas de trabajo para las distintas ludotecas:


Propuesta de trabajo en Chiclayito

(borrador) 

Objetivos

  • Crear e implementar un rincón de música en la ludoteca de Chiclayito, Castilla, con los materiales necesarios para el juego libre con música, actividades, propuestas, juegos, etc.
  • Realizar dos sesiones de juego musical con los niños de la ludoteca durante los meses de febrero y marzo.
  • Realizar tres sesiones de taller de manualidades musicales con los niños de la ludoteca durante los meses de febrero y marzo.

Actividades

  • Concurso de canciones: en dos equipos se presenta una tarjeta con las primeras palabras de una canción. El primer equipo que canta correctamente la canción se lleva un punto. El primer equipo que lleva a un número determinado de puntos concretado al inicio del juego gana. (1 hora)
  • Concurso de prendas: cada niño deja una prenda personal en una bolsa, y, por turnos, realizan una tarea musical como cantar, imitar un sonido, etc., para recuperar su prenda. El resto de jugadores valoran si su actuación es válida o no. En caso negativo deberá esperar al siguiente turno para realizar otra tarea al azar hasta recuperar su prenda (1 hora)
  • Gymkhana musical: diversos juegos musicales atractivos, que, por equipos tendrán que realizar de forma alternada para conseguir rellenar completamente una cartilla de juego que cada equipo tendrá. (2 horas)
  • Taller de construcción de maracas: fabricaremos dos maracas para cada niño con un par de botellas de plástico, maíz, trigo o cualquier cereal o legumbre, pintura, etc. (2 horas)
  • Taller de construcción de zampoña: fabricaremos una zampoña o flauta de pan para cada niño con tubos de plumón usado, palitos planos de madera, goma, etc. (2 giras)
  • Taller de construcción de palos de lluvia: fabricaremos un palo de lluvia para cada niño con vasos desechables, cartón, goma, cinta adhesiva, pinturas, etc. (2 horas)
  • Materiales concretos para el rincón de música a realizar fuera del espacio, como un juego de memoria musical, un dominó, un juego de cartas, etc.

TemporalizaciónTodas las sesiones de trabajo, tanto talleres como actividades musicales, así como la implementación del rincón de música se llevarán a cabo en miércoles.

  • Mié 06/feb - Taller de construcción de palo de lluvia
  • Mié 27/feb - Concurso de canciones
  • Mié 27/feb - Concurso de prendas
  • Mié 05/mar - Taller de construcción de zampoña
  • Mié 12/mar - Taller de construcción de maracas
  • Mié 19/mar - Gymkhana musical
  • Sáb 29/mar - Despedida con juegos, dinámicas, canciones, etc.

Propuesta de trabajo en Primavera

(borrador) 

Objetivos

  • Crear e implementar un rincón de música en la ludoteca de Primavera, Castilla, con los materiales necesarios para el juego libre con música, actividades, propuestas, juegos, etc.
  • Realizar tres sesiones de juego musical con los niños de la ludoteca durante los meses de febrero y marzo.
  • Realizar cuatro sesiones de taller de manualidades musicales con los niños de la ludoteca durante los meses de febrero y marzo.
  • Crear un grupo de percusión de estilo afro-brasileño durante el mes de marzo, con un pasacalles final por la zona de Primavera.

Actividades

  • Concurso de canciones: en dos equipos se presenta una tarjeta con las primeras palabras de una canción. El primer equipo que canta correctamente la canción se lleva un punto. El primer equipo que lleva a un número determinado de puntos concretado al inicio del juego gana. (1 hora)
  • Concurso de prendas: cada niño deja una prenda personal en una bolsa, y, por turnos, realizan una tarea musical como cantar, imitar un sonido, etc., para recuperar su prenda. El resto de jugadores valoran si su actuación es válida o no. En caso negativo deberá esperar al siguiente turno para realizar otra tarea al azar hasta recuperar su prenda (1 hora)
  • Gymkhana musical: diversos juegos musicales atractivos, que, por equipos tendrán que realizar de forma alternada para conseguir rellenar completamente una cartilla de juego que cada equipo tendrá. (2 horas)
  • Taller de construcción de maracas: fabricaremos dos maracas para cada niño con un par de botellas de plástico, maíz, trigo o cualquier cereal o legumbre, pintura, etc. (2 horas)
  • Taller de construcción de palos de lluvia: fabricaremos un palo de lluvia para cada niño con vasos desechables, cartón, goma, cinta adhesiva, pinturas, etc. (2 horas)
  • Taller de construcción de zampoña: fabricaremos una zampoña o flauta de pan para cada niño con tubos de plumón usado, palitos planos de madera, goma, etc. (2 giras)
  • Taller de construcción de bongos: fabricaremos un par de bongos para cada niño con un par de macetas de plásticos, telas, cordón, etc. (2-3 horas)
  • Materiales concretos para el rincón de música a realizar fuera del espacio, como un juego de memoria musical, un dominó, un juego de cartas, etc.
  • Taller de percusión: presentaremos los instrumentos, y, de forma regular, haremos ensayos para, finalmente, hacer una presentación a la comunidad de nuestro trabajo a finales de marzo.

TemporalizaciónTodas las sesiones de trabajo, tanto talleres como actividades musicales, así como la implementación del rincón de música y los ensayos del grupo de percusión se llevarán a cabo en lunes, martes y sábado.

  • Lun 04/feb - Taller de zampoña
  • Lun 11/feb - Concurso de prendas
  • Sáb 23/feb - Concurso de canciones
  • Lun 25/feb - Taller de maracas
  • Mar 26/feb - Inicio del taller de percusión
  • Lun 03/mar - Taller de palo de lluvia
  • Mar 04/mar - Taller de percusión
  • Lun 10/mar - Gymkhana musical
  • Mar 11/mar - Taller de percusión
  • Lun 17/mar - Taller de bongos
  • Mar 18/mar - Taller de percusión
  • Sáb 22/mar - Preparativos y pasacalle por Primavera
  • Lun 31/mar - Despedida con juegos, dinámicas, canciones, etc.

Propuesta de trabajo en San Martín

(borrador) 

Objetivos

  • Crear e implementar un rincón de música en la ludoteca de San Martín, Piura, con los materiales necesarios para el juego libre con música, actividades, propuestas, juegos, etc.
  • Realizar tres sesiones de juego musical con los niños de la ludoteca durante los meses de febrero y marzo.
  • Realizar tres sesiones de taller de manualidades musicales con los niños de la ludoteca durante los meses de febrero y marzo.
  • Crear un grupo de percusión de estilo afro-brasileño durante el mes de marzo, con un pasacalles final por la zona de San Martín.

Actividades

  • Concurso de canciones: en dos equipos se presenta una tarjeta con las primeras palabras de una canción. El primer equipo que canta correctamente la canción se lleva un punto. El primer equipo que lleva a un número determinado de puntos concretado al inicio del juego gana. (1 hora)
  • Concurso de prendas: cada niño deja una prenda personal en una bolsa, y, por turnos, realizan una tarea musical como cantar, imitar un sonido, etc., para recuperar su prenda. El resto de jugadores valoran si su actuación es válida o no. En caso negativo deberá esperar al siguiente turno para realizar otra tarea al azar hasta recuperar su prenda (1 hora)
  • Gymkhana musical: diversos juegos musicales atractivos, que, por equipos tendrán que realizar de forma alternada para conseguir rellenar completamente una cartilla de juego que cada equipo tendrá. (2 horas)
  • Taller de construcción de maracas: fabricaremos dos maracas para cada niño con un par de botellas de p