Quedo con Edurne finalmente a las 3:15 para reunirnos con los niños a las 3:30 en la ludoteca, para estar sobre las 4 en San Martín. Ya sé de sobras que el horario no se cumplirá, pero bueno, mejor adelantar media hora que no esperar a cuadrarla por detrás…
Finalmente hemos ido a comer con Juanjo, Edurne y Manu a un restaurante de por aquí, así que ya vamos los dos juntos hacia la ludoteca. De camino me llama Alex y me dice que está listo para ir, que finalmente no va a la universidad así que puede hacernos compañía en el traslado de los niños y niñas a San Martín.
Llegamos a la ludo y tenemos a Julio, Estefany, Ana, Milagros y Ronald esperando para irnos. Como son pocos niños para tanto acompañante (y por sentido común) buscamos la forma de convencer a los padres de la zona de que dejen a sus hijos ir a disfrutar de la tarde, el compartir, la yunce, etc., en San Martín. Después de un buen rato haciendo un “puerta a puerta”, conseguimos que vengan a pasar la tarde con nosotros Ronald, Julio, Estefany, Milagros, Ana, Diana, Fabri, Miguel, Antonella, Raphaella, Yanina, Yahaira, Blanca, María, Schirley, Carla, Anabel, Naoly, Abril, Brenda, Michelle, Nicole y Gisela, es decir, la “crême de la crême” de la ludoteca.
Cada uno aporta un sol, así que ya tenemos 22 soles más los 10 de Ñari, es decir, 32 soles para la movilidad. Calculamos que nos faltará algo para cubrir todos los pasajes pero algo es algo.
A las 4:30, tardísimo, llegamos a la pista y esperamos para contratar una combi para ir todos juntos, los 22 niños y los 4 adultos, que ya se nos había sumado Elsa. Finalmente la combi que encontramos nos cobra 18 soles para ir. Alex aporta 2 soles para cubrir los 2 que faltaban.
Llegamos a las 5 a San Martín y aún están con los preparativos de la fiesta. Parece que ha habido poca organización con respecto a las actividades y todo se desarrolla bastante lentamente. Muchos niños me hacen constar su aburrimiento por la espera, dicen que quieren volver a casa y hacer una yunce pronto en Primavera, pero sólo ellos. Más tarde llegan los niños de Chiclayito, y ya estamos a punto de empezar, sólo falta acabar de coordinar el tema de la luz para el equipo de música y ya empezar a hacer juegos.
Juanjo empieza a animar la fiesta y me pide ayuda para las canciones. Empezamos con el Ulele, que finalmente bailamos todos los voluntarios, siguiendo sobretodo el ritmo que marca Aida, que es quien más claro tiene el juego. Después de esto vienen otras canciones, como “las Carolinas”, o “el huevo”, y así vamos haciendo pasar el tiempo hasta la tumba del árbol. La lluvia amenaza fuerte, así que dejamos para otro día los juegos y pasamos directamente al hacha…
Los adultos hacemos un “cordón policial” para que los niños no entren al árbol, ya que se pueden lastimar con el hacha, los golpes y el árbol si les cae encima, pero parece inútil porque todos se intentan colar por debajo de los brazos y acercarse al arbolito.
Después de varios hachazos de todos los voluntarios acaba tumbando la yunce Álex, así que el año que viene Primavera organiza el evento en su zona (eso que se ahorran en pasajes). Los niños como locos se abalanzan sobre el pobre arbolito que queda casi deshojado después de toda la movida.
Y después de esto, unas cuantas fotos y poco más ya toca emprender la vuelta. Edurne se queda en la ludoteca para ayudar a Juanjo con la recogida, y el resto nos vamos hacia la Grau para encontrar una combi y volver a la Primavera.
La combi nos pide 20 soles, que acabo aportando yo, y ya llegamos a la ludoteca de nuevo sobre las 7:15 de la tarde, con Abril durmiendo en brazos, y con la lluvia que empieza a descargar suavemente sobre la arena del desierto primaveril…
Otra fiesta interesante en las ludotecas…